Marta Lucía Ramírez abandona dirección del Partido Conservador

A la excandidata presidencial le molestó el "Sí" de los congresistas conservadores al plebiscito para refrendar la paz. Pero también está inconforme con el "poco liderazgo" y las decisiones alejadas de los estatutos del partido.

“Los conservadores le entregaron a David Barguil un partido y devuelve dos”, afirmó el martes el expresidente conservador Andres Pastrana. Y quizá tenga razón. La división interna que tiene el partido, que viene desde la reelección de Juan Manuel Santos, cuando algunos decidieron apoyarla y otros no, se hace cada vez más notoria. El mismo fraccionamiento se evidenció con la decisión sobre el plebiscito para refrendar el proceso de paz con las Farc. Aunque muchos miembros del partido anunciaron su voto por el “Sí”, otros, como el expresidente Pastrana, se fueron firmemente con el “No”. Incluso el exmandatario es una de las cabezas visibles de la campaña para rechazar lo acordado en La Habana.

Tal fue la división, que Marta Lucía Ramírez, excandidata presidencial y uno de los alfiles del conservatismo, anunció este miércoles que da un paso al costado de la Dirección Nacional del partido, que comparte junto a Carlos Holguín Sardi. Los inconvenientes para unificar una postura sobre el plebiscito, resumida por Ramírez en la falta de liderazgo dentro del partido, fueron determinantes para la decisión tomada.

Pero no fue el único motivo de Ramírez para dejar la dirección conservadora. Las demoras o dilaciones que se han hecho para que se lleve a cabo la Convención Nacional de la colectividad, terminaron por agotar su paciencia. La excandidata presidencial, quien continuamente ha manifestado su preocupación por el contenido del acuerdo final con las Farc, afirmó que el partido tiene la “obligación legal y estatutaria de convocar a la Convención Nacional, a efectos de integrar la directiva del partido y dar paso a la conformación de los Directorios Departamentales y Municipales”, señalando así su insatisfacción con la dirección que ha tomado el partido.

Mediante un comunicado, Ramírez hizo pública su decisión y arremetió contra las disposiciones actuales al interior del conservatismo, pues en su concepto “ninguno de quienes están actuando en representación de la colectividad cuentan con la facultad legal de comprometer al partido”. Va más lejos, y afirma que quien actúa en nombre de la colectividad está usurpando funciones.

Siempre ha tenido un tono alto y sus palabras tienden a sacudir a quienes no están acostumbrados a que una mujer argumente fuerte. Por eso, tampoco es de extrañar su “radical”, si se quiere, conclusión sobre la decisión de abandonar la Dirección Nacional, que la sintetiza como el desconocimiento general que hay sobre los estatutos, bases y doctrina del Partido Conservador. Para Ramírez esto se ve reflejado en el “Sí” que dio la bancada del Congreso al plebiscito convocado por Santos, que fue consultado al interior de la colectividad. La ministra de Defensa entre 2002 y 2003 agrega que el desarrollo del partido se ha ralentizado por la falta de trabajo conjunto entre sus miembros.

Finalmente, Ramírez también dice sentirse inconforme con que no se hayan presentado aún varias actas, informes de rendición de cuentas y estados financieros del Partido, aunque Ángela Ospina de Nichols, vicepresidenta del conservatismo, solicitó dichos documentos en 2014 y 2015.