Sigue la puja por los productos naturistas

Hasta el momento ni el Ministerio de Salud ni el Invima han cumplido con la revisión del decreto que obligó a presentar fórmula médica para acceder a ellos.

Archivo particularYahel Bibiana Bueno, directora ejecutiva de Fenat.
En septiembre del año pasado, mediante decreto, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) eliminó la venta libre de los medicamentos naturistas, es decir que, por ejemplo, para adquirir la valeriana, los colombianos tendrían que presentar fórmula médica. Una decisión que incluso fue calificada por el presidente Juan Manuel Santos como “exagerada e innecesaria”, y que obligó a dicha entidad a anunciar su revisión, "producto por producto, planta por planta y adicción por adicción", según dijo Elvira Cajigas, directora del Instituto. “Es posible que dos o tres productos necesiten fórmula médica (…) está demostrado que la valeriana causa dependencia y adicción”, explicó la funcionaria.   
 
Hoy, después de nueve meses, dicha revisión no se ha hecho o, si así fue, no se ha tomado ninguna decisión de reversar el decreto. Mejor dicho, para la Federación Naturista de Colombia (Fenat), el Ministerio de Salud y el Invima persisten en mantener una política excluyente de la medicina tradicional, alternativa y complementaria, a diferencia de los demás países del mundo con los que Colombia tiene tratados de libre comercio. Y es por eso que las dos cabezas de dichas dependencias, Alejandro Gaviria y la misma Elvira Cajigas, respectivamente, fueron citados a un debate de control político en la Comisión Séptima del Senado para responder por su papel en esta situación.
 
“Se requiere la intervención e inclusión inmediata de la medicina alternativa y complementaria dentro del sistema nacional de salud y de una reforma a la normativa regulatoria existente y a la política farmacéutica, que no obstaculice el acceso a la medicina tradicional, alternativa y complementaria por parte de la población colombiana”, señala Yahel Bibiana Bueno, directora ejecutiva de Fenat.
 
Para ella, Colombia está dejando de participar en el mercado mundial naturista, que asciende a 14 billones de dólares. Y se está desconociendo que los productos a base de plantas medicinales pueden tener más seguridad que un producto de síntesis química, además de que el mismo Invima expide un listado oficial de plantas tóxicas, el cual claramente es consultado por la industria, además del uso de ellas. 
 
Fenat ha evidenciado también que en la actualidad, mediante acciones de tutela, se consigue la autorización de atención y formulación en medicina alternativa. “Es deficiente el conocimiento y la práctica que un funcionario público tiene en materia técnica, científica y legal para la regulación de nuestro sector. Una situación contradictoria cuando en la Sala de Fitoterapeúticos del Invima se han generado conceptos contundentes en control del sector naturista y que el Invima no evalúa su conveniencia y adopción en pro de la salud realmente”, señala Bueno.
 
“El sector naturista se siente en desigualdad y desequilibrio frente a la industria de síntesis química porque el Invima, a través de su Sala Especializada de Fitoterapeúticos y Suplementos Dietarios, ha impuesto exigencias que están en discusión frente a las dos categorías de productos o ninguna de ellas. Ejemplo de ello es la inclusión de ‘interacciones’ en el rotulado de los naturales y no es exigible en el rotula de síntesis química, que tienen mayor toxicidad”, explica la dirigente gremial.
 
Según los datos estadísticos oficiales, la industria naturista colombiana genera 50.000 empleos directos y cuenta con 9.000 tiendas, 250 distribuidores autorizados y 37 laboratorios en todo el país. Sus ventas anuales se estiman en $3.000 millones, además de contribuir en impuestos con $16.000 millones entre fabricantes y consumidores y más de $22.000 millones tratándose de comercializadores 
 
Tras el mencionado decreto del Invima, se requiere fórmula médica, por ejemplo, para adquirir productos como valeriana, passiflora, saw palmeto, harpagophitum, ginkgo biloba, echinacea, glucosamina y condroitina. Para Fenat, uno de los objetivos que tienen trazados apunta a "contribuir con una cadena productiva sostenible del sector naturista y que, ante el posconflicto, las plantas medicinales puedan convertirse en una estrategia para la sustitución de cultivos ilícitos”.
 
Colombia tiene más de 5.000 especies con posibles usos medicinales, y de ellas, 2.404 son exclusivas, pero tan solo 159 están aprobadas por el Invima y el Ministerio de Salud para uso medicinal. El 82% de la materia prima se debe comprar en el exterior por US $4,6 millones y tan solo el 18% lo abastece el cultivador nacional. “Colombia es un país de remedios naturales y eso lo está ignorando el Gobierno Nacional. ¿Será que a este paso vamos a necesitar fórmula médica para tomarnos una aromática?”, pregunta, a manera de conclusión, Yahel Bibiana Bueno.
 
Un tema que tiene tanto de largo como de ancho. Por eso, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria es de los que insiste en que en el asunto de los productos naturales se debe actuar con sensatez y con apego al sentido común, es decir, teniendo en cuenta las decisiones técnicas, pero también mirando cuál es la capacidad de inspección vigilancia y control del Estado. para él, sí debe haber un control para los productos naturales por parte del Gobierno, porque no todos son inofensivos.
 
“Aquí tiene que existir alguna actividad regulatoria o control por parte del Estado, porque creo que todos coincidimos que lo natural no es sinónimo de inocuo y algunas de estas sustancias pueden ser peligrosas para la salud, crean dependencia y por esto se necesitan controles y registros sanitarios”, ha dicho.
 
Según explicó Elvira Cajigas, directora del Invima, son siete las comisiones revisoras con las que cuenta el instituto desde el año 1993, las cuales tienen la función, para los productos naturistas, de actualizar el listado de plantas que pasan a ser de norma farmacológica, al igual que de indicar las condiciones de comercialización para estos y mencionar todos sus componentes para que el usuario tenga, a través de la etiqueta, toda la información sobre el medicamento que va a adquirir. Su recomendación es que los colombianos sean “más cuidadosos” con la lectura de las etiquetas de los productos. 
 
Argumentos de lado y lado. Lo claro es que la puja va para largo.
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