Sepa elegir el programa adecuado

Educación virtual, una decisión que va más allá de buscar un título

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Hoy en día existe un debate de hacía dónde se debe enfocar los estudios online. Si deben ser tecnológicos, de pregado o solamente cursos libres.

Como un reto económico y educativo en un mundo cada vez más conectado, así se puede leer la apuesta por la que atraviesa Colombia con su educación virtual y más con la incertidumbre de saber hasta cuándo irán las restricciones al regreso a clases tanto en colegios como universidades.

Cifras entregadas por el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (MinTIC) indican que las clases virtuales en Colombia han aumentado en un 70% por la pandemia y se estima que un 50% de los estudiantes podría aplazar sus estudios y elevar el porcentaje de deserción de la educación superior, que actualmente es del 42% en el país. Antes del coronavirus solo el 10% de los estudiantes estaban en modalidad virtual.

Un número bajo si se piensa en la educación a futuro. “Las instituciones educativas, en todas las etapas, se vieron obligadas a dar un salto inmediato y casi desesperado a este modelo en muy poco tiempo”, señala un reporte del Laboratorio de Economía de la Educación. Lo que hace que tanto estudiantes, profesores e instituciones se planteen qué tipo de carreras van a ofrecer en el futuro, si todas serán de niveles de pregrado o posgrado.

Ante este panorama, explica Hugo Arévalo, presidente y co-fundador de ThePowerMBA que escoger un buen programa de e-learning se ha convertido en todo un reto académico y económico. “No solo se trata de pasar de las aulas físicas a las virtuales. La nueva realidad exige formatos de aprendizaje de calidad pensados en digital para un mundo conectado”, argumenta.

Y es que ante las molestias de estudiantes por una falta de metodología, por la escasez de recursos, las extenuantes jornadas de estudio, existe un llamando general desde diferentes centros educativos, en especial virtuales, de evaluar el nivel de contenidos que ofrecen los programas: que sean actuales, multimedia y hasta que la plataforma en la que están soportados sea amigable.

La gran crítica es la extensión, los tiempos. En una situación como la actual, en la que no hay nada más valioso que poder administrar el tiempo y cuando la demanda de trabajo para muchas personas es alta, vale la pena pensar cuál va a ser ese tiempo para estudiar y la calidad del mismo.

Por eso, plataformas como The Power MBA, Platzi, Crehana, entre otras, deben tener en cuenta que es importante que la plataforma en la que ofrecen sus cursos y clases se encuentre disponible en todo momento y que su navegación sea óptima para cada dispositivo electrónico, y así evitar una segregación tecnológica.

Poder avanzar sin tener un maestro con días y horarios definidos y autogestionar el tiempo es invaluable para los alumnos que hoy buscan formarse sin renunciar a sus estilos de vida. De ahí la importancia de escoger un lugar con una buena plataforma.

Otro punto para destacar es el precio. Si usted está interesado en embarcarse en un estudio virtual debe tener en cuenta el costo. La oferta más costosa del mercado no es sinónimo de que sea la mejor. En la actualidad, existen programas en línea a un costo muy asequible y que están pensados para aquellos que tienen la inquietud de seguir aprendiendo sin la necesidad de hacer una gran inversión.

“La educación online es una inversión muy barata, sirva o no, o si las personas siguen con los cursos o los dejan incompletos, la pérdida económica no es tan alta. Distinto lo es con una universidad”, dice Freddy Vega, CEO de Platzi en Colombia, una compañía que ya suma más de un millón de estudiantes, con más de 600 cursos y 50 carreras en 23 países.

“Nuestro objetivo es transformar las economías de América Latina y hacer que no sólo exporten recursos naturales, sino que lleven a todo el mundo tecnología y talento humano”, añade.

Precisamente, esa es la oferta en la que Platzi y otras compañías han encontrado mercado. En la capacitación, especizalización de herramientas tecnológicas y en que el conocimiento no tiene por qué ser a un costo tan alto.

“Muchas personas no se animan a aprender por internet por miedo. Se pregunta qué tal que eso no me sirva para nada, pero así no termine la inversión es muy baja y el potencial de retorno de la inversión es muy alto. Comparado con la educación tradicional, en la que costo y la inversión de tiempo es alta. Muchas personas viven endeudadas pagando una carrera que ni siquiera ejercen”, concluye Vega.

Hay quienes creen que los cursos online no son necesariamente la única forma de aprender, pero si son el camino más rápido.

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