Salud

Hidrocefalia con Presión Normal, una demencia que tiene marcha atrás

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Es un padecimiento que puede asociarse hasta en el 5% de las demencias en adultos mayores. Fernando Hakin, médico y director del Centro de Cuidado Clínico de Hidrocefalia con Presión Normal de Fundación Santa Fe de Bogotá, explicó los síntomas y tratamientos.

Cuando hablamos de demencia, es común que la mayoría de las personas asocien esta palabra con pérdida de la memoria y alteración en el comportamiento como consecuencia de enfermedades como el Alzheimer. No obstante, pueden existir otras causas como la Hidrocefalia con Presión Normal (HPN), un padecimiento que puede asociarse hasta en el 5% de las demencias en adultos mayores.

Esta enfermedad se presenta cuando el flujo normal del líquido cefalorraquídeo entre el cerebro y la médula espinal resulta bloqueado de alguna forma. Lo que hace que los ventrículos aumenten de tamaño y que aumente la presión sobre el cerebro. Igualmente, puede ser el resultado de una hemorragia subaracnoidea, lesión traumática a la cabeza, infección, tumor o complicaciones de cirugía.

La Hidrocefalia con Presión Normal (HPN) fue descubierta en 1964 por el médico colombiano Salomón Hakim, quien la describió como una demencia reversible, que tiene tratamiento y que hoy ha beneficiado a miles de personas que la padecen.

“Esta es una enfermedad neurológica que se da por la acumulación de líquido en el cerebro produciendo síntomas como la alteración mental, lo que hace que su diagnóstico pueda ser confundido con otras condiciones como el Alzheimer, Parkinson o la demencia senil. De hecho, es posible que un número considerable de personas en el mundo que padezcan de HPN, tengan un diagnóstico equivocado”, explicó Fernando Hakin, médico y director del Centro de Cuidado Clínico de Hidrocefalia con Presión Normal de Fundación Santa Fe de Bogotá.

La HPN suele manifestarse en personas mayores de 65 años; sin embargo, también puede presentarse en personas más jóvenes. En ellos, se presentan tres síntomas fácilmente identificables como:

Marcha magnética:

Frecuentemente esta es la primera manifestación de la enfermedad, en la que la persona camina despacio, con pasos cortos, arrastrando los pies, con las plantas pegadas al piso y sin levantar los talones. Esta señal, puede ser intermitente.

Deterioro mental:

La persona empieza a tener pérdida de memoria, especialmente de eventos recientes. Además, disminuye su interés en actividades que antes solía disfrutar y tiene dificultades para llevar a cabo tareas cotidianas.

Incontinencia urinaria:

Cuando la enfermedad ha progresado, el daño neurológico deteriora el sistema de control de esfínteres.

En caso de que exista la sospecha de que una persona tiene la enfermedad por la presencia de estos síntomas, la clave está en que intervenga un equipo multidisciplinario liderado por un neurocirujano, el cual realizará una serie de pruebas que ayudarán a confirmar o descartar la enfermedad. Entre los exámenes se encuentran: una resonancia magnética, pruebas para evaluar la marcha y el estado mental y una punción lumbar con la que se extrae líquido cefalorraquídeo.

Esta es una enfermedad reversible en la que se calcula que más del 80% de las personas que son tratadas mejoran, sin embargo, la detección temprana es clave. Por ello, los especialistas del Centro de Cuidado Clínico de HPN de la Fundación Santa Fe de Bogotá recomiendan que ante la menor sospecha se consulte de inmediato con el médico.

Así, con este diagnóstico el paciente tendrá un buen pronóstico, por lo tanto, una mejor calidad de vida. Por eso, si la persona es candidata, se implanta una válvula que permite que el líquido salga del cerebro y sea derivado al corazón o al abdomen. Este tratamiento permite que la mejoría de los síntomas sea evidente, ya que dicha válvula controla la presión y la cantidad de líquido que es drenado.

Más allá del tratamiento inmediato, el paciente requiere atención integral en todo su proceso diagnóstico y de recuperación. Este es uno de los objetivos del Centro de Cuidado Clínico de HPN de la Fundación Santa Fe de Bogotá, el cual brinda calidad superior en salud para el manejo de esta enfermedad, por lo que le permitió ser acreditado por la Joint Comission International en el año 2017, y desde entonces es reconocido en el mundo como el único centro de su tipo con esta distinción.

Los pacientes y sus familias encuentran el apoyo oportuno para su tratamiento en un equipo interdisciplinario que, con su experiencia y dedicación, trabaja para obtener los mejores resultados y lograr la recuperación cuando existe este diagnóstico.

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