Por: Claudia Morales

10.000 pesitos para alegrar a los chocoanos

Una vez más escribo sobre el departamento del Chocó y esto responde a un interés cultural y social: el Festival de Artes Escénicas Selva Adentro que celebrará su tercera versión entre el 9 y el 13 de octubre en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Silver Vidal Mora, en el que viven los exguerrilleros del Frente 57 de las Farc.

En ese lugar, ellos y sus familias han logrado sacar adelante planes productivos como la confección de camisetas, el cultivo de peces, el turismo comunitario y están a punto de poner a funcionar una cooperativa de conservas de productos sembrados en el territorio.

El ETCR está en la vereda Brisas, entre los municipios de Riosucio y Carmen del Darién en la orilla del río Curvaradó, en el Bajo Atrato, donde hacen presencia etnias indígenas, mulatos y negros. Esas comunidades y los excombatientes se han beneficiado desde hace tres años con la alegría del festival, que tiene tres objetivos: “Reconciliar los territorios, transformar la vida y desarmar los prejuicios”, como lo aseguró para esta columna Lina Arango, integrante de Selva Adentro.

Sin embargo, el encuentro cultural está en peligro por dos razones. La primera es la inseguridad. Fuentes de la Defensoría del Pueblo confirmaron que desde febrero de 2017, con la desmovilización de las Farc, empezó un proceso de disputa entre el Eln y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), fundadas por alias Don Mario. La zona está viviendo lo que podríamos llamar la tercera fase del conflicto, que empezó con una primera de conocidas masacres, una segunda etapa de despojo y traspaso de territorios a terceros, y esta tercera que tiene el objetivo de impedir la restitución del territorio.

En el Bajo Atrato han asesinado desde el 2017 hasta la fecha a 18 líderes y defensores de derechos humanos, de un total de 26 en el Chocó. La Defensoría ha emitido 11 alertas tempranas, seis de ellas para la zona del Medio y Bajo Atrato, pidiendo atención por las trampas explosivas, los jóvenes reclutados a la fuerza, el desplazamiento interno, y el desabastecimiento alimentario y de medicamentos que afecta a 42.000 personas. El territorio está cercado por los criminales y la respuesta del Estado ha sido nula.

Los matones abrieron una ruta para el tráfico de cocaína y armas entre Riosucio y Juradó y además, según la Defensoría, las AGC quieren impedir la restitución de tierras con el fin de beneficiar a los dueños de proyectos agroindustriales como la palma de cera y la madera. Recordé con esa denuncia el texto “Dreyfus en Colombia”, de Javier Moreno, director de El País América, en el que argumenta que al partido del Gobierno en Colombia le desvela la propiedad de la tierra. “Los títulos de muchas de esas tierras tienen un origen dudoso, ligado al conflicto y los desplazamientos”. Es decir, quien se atreva a tocar a los terratenientes recibe violencia como respuesta.

La segunda razón por la cual el festival está en riesgo es por falta de presupuesto. Para conseguirlo, es necesario convocar a 6.000 personas y pedirle a cada una que ponga 10.000 pesitos en la vaca que pueden encontrar en selvaadentro.com. Creo que es fácil entender que la cultura transforma y ese encuentro artístico es la forma de decir a las comunidades que no están solas.

No tenemos el poder de sacar a los criminales del Chocó, pero sí está en nuestras manos el gesto de la solidaridad. Qué dicen, ¿lograremos juntar a esos 6.000 ciudadanos?

*Periodista. @ClaMoralesM

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2019-08-16T05:44:22-05:00

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