Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Adaptación intersectorial y Minambiente

EL INSTITUTO DE HIDROLOGÍA, MEteorología y Estudios Ambientales (Ideam) acaba de presentarle al país la Segunda Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CC).

Es claro que el país está generando y recopilando información respecto del CC y que se han adelantado algunos proyectos piloto, tanto en adaptación como en mitigación, pero aún falta una posición fuerte del Gobierno Nacional frente al tema. El informe dice que el país es altamente vulnerable a los efectos del CC y sus impactos ya están afectando a los sectores más pobres de la población, especialmente a la producción campesina que ya no sabe cuándo sembrar, pues el tiempo está cambiado y las lluvias ya no llegan en las épocas esperadas.

Dado que Colombia aporta el 0,37% de los gases efecto invernadero, es decir, mucho menos que el 1% del total emitido en el mundo, y que aportamos positivamente a la regulación climática con nuestros bosques naturales, que cubren cerca del 42% del territorio, siendo después de Brasil el segundo territorio con mayor masa boscosa en América Latina, el país, además de intensificar el esfuerzo nacional para la adaptación y mitigación del CC, debe fortalecer la negociación de recursos económicos y apoyo internacional, en compensación por el bajo aporte de gases efecto invernadero y por los servicios ambientales globales que prestan nuestros ecosistemas.

Uno de los principales esfuerzos nacionales requeridos es la articulación de las políticas, planes y programas sectoriales con las acciones ambientales, para lograr sinergias y evitar acciones que vayan en contravía. Los sectores más vulnerables son: agropecuario, salud, sistemas hídricos, infraestructura y sistema energético y los ecosistemas más afectados son los costeros, los de alta montaña y páramos, y ecosistemas secos.

Los cambios en la intensidad de las lluvias obligan a ajustar el diseño de la infraestructura, pues aumentan los derrumbes y los caudales máximos en los ríos, destruyendo puentes, carreteras e infraestructura en general. Los ecosistemas naturales y transformados son soporte y generan bienes, insumos y servicios fundamentales para los sectores productivos y para la protección de la infraestructura y suministran servicios vitales tales como agua potable, biodiversidad, hábitat y alimentos. Su conservación y buen manejo deben ser prioridad nacional.

Es urgente un Plan Nacional de Adaptación al CC, que debe reflejarse en el Plan Nacional de Desarrollo. Se requiere el diseño y puesta en marcha de mecanismos de integración nacional, regional y local, y mejorar la coordinación y sinergias interinstitucionales que van más allá del sector ambiental. Hasta la fecha, sólo las instituciones ambientales están realizando esfuerzos para financiar los proyectos relacionados con CC y esto debe ser asumido de manera intersectorial y articulada a la cooperación internacional.

El Plan Nacional de Adaptación, según el informe del Ideam, debe priorizar la gestión del recurso hídrico integrando los sectores energético, agrícola e industrial y prever épocas de sequía extrema, seguidas de graves inundaciones. Su formulación y ejecución no es un tema sectorial y la vinculación de la sociedad civil y de los gremios de la producción es indispensable. Como instrumento de planificación para el desarrollo, debe ser liderado desde DNP y Minambiente, basado en la información generada por el Ideam. Un gran reto y a la vez una oportunidad para el nuevo Minambiente.

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