Por: Patricia Lara Salive

Adiós, partidos

Que el jefe del Partido Liberal, el expresidente César Gaviria, y su principal precandidato, Humberto de la Calle, hayan dicho, según Julio Sánchez Cristo, que piensan salirse del Partido Liberal, no sólo es una noticia típica de Macondo, sino también un indicio grave de que los partidos en Colombia llegaron a su fin.

Si a eso se suma la gazapera protagonizada en el último tiempo por el expresidente Andrés Pastrana, jefe natural del conservatismo, con las directivas del mismo, y la renuncia de Marta Lucía Ramírez al Partido Conservador; y se agrega la desbandada del Partido de la U, cuyo principal candidato, el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, hombre de confianza del presidente Santos, ya por fuera del Gobierno, ha sostenido un desleal enfrentamiento con su mentor; y si se añade la decisión del jefe del partido Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, de lanzar su candidatura por firmas, seguro para separar lo más que pueda su imagen de los escándalos de corrupción protagonizados por miembros de su partido; y si se suma la guerra del dirigente del Polo Democrático, Jorge Robledo, contra la excandidata Clara López, la cual la llevó a salirse del Polo y a armar rancho aparte; y si se tiene en cuenta que ya decidieron lanzarse por firmas casi 30 candidatos, entre ellos Sergio Fajardo, Juan Carlos Pinzón, Alejandro Ordóñez, Piedad Córdoba, Gustavo Petro, Marta Lucía Ramírez, probablemente Humberto de la Calle y otros poco conocidos nacionalmente, como Jaime Araújo, Carlos Eduardo Caicedo y David Turbay, y unos absolutamente desconocidos como Myriam Pinilla, Aldemar Narváez, Hilmar Mario Moreno, Efraín Torres, Juan Sebastián de Zubiría, Jaime Enrique Bedoya, Alexánder Amaya, Luis Hernando Cifuentes, Eivar Galíndez, Neys Santana, Julio César Fuenmayor, Cristóbal Osorio, Fabio Antonio Forero, José Dagoberto Pulgarín, Héctor Orlando Martínez y Alejandro Sánchez, se llega a dos conclusiones: que en Colombia se acabaron los partidos tradicionales y que sólo existen dos partidos sólidos, que son, justamente, los dos más nuevos: el Partido Alianza Verde, creado en noviembre del 2005 y dirigido por Antonio Navarro y Claudia López, y el Centro Democrático, fundado en enero del 2013 por el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Lo que es paradójico es que, precisamente, sea Álvaro Uribe, el responsable de la desinstitucionalización de los partidos en Colombia, el que ahora dirija el partido más institucionalizado, más dictatorial, más monolítico y más fuerte. Porque no sobra recordar que Uribe, quien fuera liberal samperista y, en esa condición, resultara elegido gobernador de Antioquia, en el 2001 quiso lanzar su candidatura dentro del Partido Liberal, pero luego alegó que allí no encontraba garantías para competir en una consulta popular con Horacio Serpa y se presentó como candidato independiente. Y lo hizo con tal éxito que empezó a crecer en las encuestas porque logró calar en la opinión con su duro discurso contra su gran aliado de hoy, el presidente Andrés Pastrana, quien entonces llevaba a cabo su fallido proceso de paz con las Farc; y conquistó a parlamentarios conservadores y liberales que acabaron abandonando sus partidos y alineándose a su favor; y ganó en primera vuelta; y, en sus dos gobiernos, acabó de terminar con los tradicionales partidos Liberal y Conservador, hasta lograr darle la vuelta al panorama político en el que brillaban las viejas vertientes políticas de godos y cachiporros, y hacer que preponderaran dos nuevas: la de los pro Uribe y la de los anti Uribe.

¡Triste e impensable final para los viejos partidos centenarios!

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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