Afganistán, 20 años después

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Estados Unidos saldrá de Afganistán, sin embargo, es difícil vislumbrar a corto o mediano plazo la paz en un país devastado.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, decidió retirar las tropas estadounidenses de Afganistán después de 20 años. Se inicia el fin de una guerra a la que él llamó la “guerra eterna”. En el primer día del inicio de la retirada, varias agencias internacionales mencionaron que en el cielo azul de Kabul sobrevolaban más helicópteros estadounidenses que de costumbre.

Es importante recordar que la intervención de Estados Unidos en Afganistán fue una respuesta casi inmediata de la Casa Blanca al ataque del 11 de septiembre de 2001. A partir del 11S se implanta la guerra contra el terrorismo y los contradictores pasan a ser considerados enemigos.

Según Noam Chomsky, fue la primera vez que los estadounidenses se sintieron vulnerables dentro de su propia casa. La intervención militar en Afganistán se inició en octubre de 2001. Después de 20 años, el saldo es la muerte de 2.400 estadounidenses y decenas de miles de afganos.

El general del ejército estadounidense Scott Miller dijo el domingo que “las bases militares extranjeras se entregarán gradualmente a las fuerzas afganas. A medida que retrocedamos a cero fuerzas estadounidenses, entregaremos las bases (militares) principalmente al Ministerio de Defensa (afgano) y otras fuerzas afganas”.

Por su parte, el presidente afgano afirmó que la retirada de Estados Unidos dejaría a los talibanes sin motivo para luchar. “¿A quién estarían matando, cuál sería el pretexto para luchar contra los extranjeros?”.

No obstante, según medios internacionales, desde que se institucionalizó el acuerdo para la salida definitiva de Estados Unidos, los talibanes no han atacado directamente a tropas extranjeras. Sin embargo, han ocurrido ataques a las fuerzas gubernamentales en el campo y muchas muertes en las zonas urbanas.

En este contexto, el miedo y la desesperanza toman cuenta de la población civil, pues la salida de Estados Unidos y la reducción sistemática de las tropas extranjeras en Afganistán deja el país a merced de un Talibán empoderado.

El anuncio y la firmeza de la decisión del presidente Biden dejan varias preguntas en el aire:

1.¿Los talibanes incrementarán la violencia y la ola de terror?

2.¿Optarán por una guerra para tomar el poder?

3.Si eso ocurre, ¿las fuerzas de seguridad nacionales estarían listas para combatirlos?

4.Y la más importante: ¿aún será posible lograr la paz en Afganistán?

Todo ese doloroso panorama, hace recordar el maravilloso libro de Khaled Hoss, “Cometas en el cielo”, cuyo escenario se desarrolla en Kabul en el año 1975, cuando la vida y la cotidianidad aún no habían sido interrumpidos por los bombardeos. Tampoco Afganistán se había convertido en uno de los centros de batalla de occidente justificada por la lucha contra el terrorismo; las guerras por los recursos naturales aún no se habían evidenciado. Afganistán todavía tiene muchos recursos energéticos y minerales sin explotar, tales como: petróleo, gas, cromo, cobre, oro, mineral de hierro, plomo, zinc, litio, mármol y piedras preciosas. Además de sus recursos naturales, no hay que olvidar su relevancia geoestratégica y relativa cercanía con las zonas productoras de energía en el Golfo y en Asia Central.

Además, desde hace décadas, es el país que más produce heroína en el mundo y parece ser que tiene grandes posibilidades de ser el epicentro de la metanfetamina. En 2020, un informe del OEDT reveló que, actualmente los talibanes reciben aproximadamente “US$4 millones al año solo en el distrito de Bakwa, dependiendo de la cantidad de efedrina y metanfetamina que se produzca”.

Con todo este escenario, difícil vislumbrar a corto o mediano plazo la paz en un Afganistán devastado. Ojalá con la salida de Estados Unidos y la desaparición del enemigo externo de los talibanes la “guerra eterna” no continúe y Kabul vuelva a tener cometas en el cielo.

*Profesora Universidad Externado de Colombia.

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