Por: Beatriz Miranda

Alberto Fernández, una esperanza temerosa

Se termina la difícil era Macri y llega hoy a la Casa Rosada Alberto Fernández, devolviendo a Argentina y a la región un aliento de esperanza tímido y temeroso.

Sus principales desafíos serán el combate al hambre y la pobreza, la renegociación de la deuda y la relación Brasil-Argentina en la era Bolsonaro.

Su gabinete será una mezcla de experiencia, sensibilidad política, jovialidad y alta formación académica, componentes necesarios para atender a las urgencias argentinas.

Martín Guzmán de 37 años, colaborador del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz ocupará el Ministerio de Hacienda. Su gran reto será pagar o renegociar la deuda de Argentina con el Fondo Monetario Internacional, la cual representa “44 mil millones de dólares recibidos desde 2018, más los detentores de bonos, lo que totaliza 315 mil millones”. Guzmán defiende aplazar por dos años el pago de los intereses de la deuda por medio de acuerdos con los acreedores.

Matías Kulfas será el Ministro de Producción. Tiene un trabajo destacado en apoyo financiero a pequeñas y medianas empresas.

El nuevo presidente devolverá a algunas secretarías el estatus de Ministerio y creará dos: Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad que será asumido por la abogada de Derechos Humanos Elizabeth Gómez Alcorta y Desarrollo Territorial y Habitat con la arquitecta María Eugenia Biels.

Se espera que la devolución la categoría de ministerio a algunas secretarías sea algo imperativo para el desarrollo de ciertas áreas rezagadas en el país y no una decisión burocrática que atenderá exigencia de partidos aliados para relocalizar apoyadores y/o pagos inmediatos de deudas de campaña.

Ginez González García, Ministra de Salud durante el gobierno del presidente Néstor Kirchner. estará en el gobierno de Alberto Fernández, en la misma cartera. Daniel Arroyo estará a cargo del Ministerio de Desarrollo Social.

La diplomacia argentina estará bajo la responsabilidad del diputado peronista Felipe Solá, de larga trayectoria política, pero sin una experiencia significativa en el área diplomática, lo que suscita preocupaciones pues la Argentina de Alberto Fernández además de sus enormes desafíos internos, tendrá que afrontar un contexto regional e internacional hostil y tender puentes con sus pares regionales e internacionales, independientemente de sus lineamientos ideológicos.

Será indispensable un pragmatismo consciente que devuelva a Argentina su lugar en la región y en el mundo, sin renunciar a principios, valores y tampoco a intereses estratégicos, lo que no será una tarea sencilla, empezando por su socio comercial más importante en la región: Brasil.

Pareciera ser que el gobierno del presidente Bolsonaro ha olvidado que Argentina es el más importante comprador de productos industriales de Brasil y que el Mercosur con sus errores, aciertos, idas y venidas es un lugar común, “un destino histórico”. Necesita ser corregido, profundizado, no disminuido y tampoco eliminado.

Todo indica que en su mandato se pondrá en marcha el acuerdo Mercosur-Unión Europea, cabrá a usted, presidente, ser en el bloque el fiel de la balanza, para que acuerdos firmados y por firmar no sean falsas promesas de compra y venta que incrementen la vulnerabilidad externa y pongan en riesgo sectores estratégicos de los países que lo conforman a beneficio de unos cuantos.

La presencia del presidente Macri y de Alberto Fernández en la Misa por la paz en Luján puede ser un indicio de que, a pesar de las adversidades, los retos de Argentina y la necesidad de respuestas inmediatas podrían aproximar y/o minimizar las diferencias entre estas dos tendencias políticas antagónicas.

Sin embargo, los grandes medios del país aún parecen no estar convencidos del gran papel que desempeñan para devolver a Argentina la estabilidad económica, el bienestar y disminuir los niveles de polarización dañina, que ha dejado solamente el cansancio y la zozobra.

Presidente Alberto Fernández, Argentina hoy alienta América Latina. En días solitarios y difíciles no olvide los errores clásicos de la derecha y de la izquierda latinoamericana en los últimos tiempos. El mejor camino es optar por la ruta de la sensatez y de la ética, con la certeza que la historia le está concediendo una oportunidad única e irrepetible de buscar una ruta diferente de los que lo antecedieron dentro y fuera de la Argentina.

Allá afuera en las calles, los que lo eligieron festejan su victoria, pero usted tendrá que ser inteligentemente el presidente de todos para que pueda y lo dejen gobernar.

Tarea titánica, pero no imposible.

Profesora Universidad Externado de Colombia

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