Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Alemania COP 23, la desactivación del carbón

Un resultado esperado de la COP 23 que se realiza en Bonn (Alemania) es el compromiso de los países de desactivar en el corto plazo, por su alto costo ambiental y social, las termoeléctricas a carbón. El uso del carbón para generar energía está en el ojo del huracán.

Buena parte del efecto global relacionado con la transición energética depende de que se abandone el uso del carbón. Entre otras muchas cosas, el efecto de reemplazar vehículos movidos por petróleo a unos movidos por electricidad, depende de la fuente usada para generar esa energía. Una cosa es si la fuente es eólica o solar y otra si es carbón.

En el 2016, en Alemania, el 40 % de la energía provino del carbón, el 30 % de fuentes de energía renovables y el 8 % de energía atómica. Esta última debe desaparecer en el 2022, según el compromiso que adquirió el gobierno alemán con sus electores después del desastre generado en 2011 por una planta nuclear en Japón.

A pesar de los esfuerzos y los buenos resultados en el desarrollo de tecnología para uso de fuentes alternativas como sol y viento, Alemania no ha logrado cumplir sus metas de reducción de emisiones. Sin energía nuclear y sin una reforma a la red de transmisión, Alemania sigue usando carbón y su quema representa un tercio de las emisiones del país.

El caso del Reino Unido es muy distinto. Ellos han disminuido significativamente el uso del carbón. Al comparar las emisiones del 2016 con las del 1990, que es la fecha que se usa como referencia para calcular las reducciones de CO2, las emisiones británicas han disminuido en un 36 % y se tiene previsto el cierre de la última termoeléctrica a carbón para el 2025. La gran diferencia es que parte de la generación en Reino Unido es con plantas de energía nuclear y se discute sobre ampliar su participación en el mercado local. En Francia hoy, el 75 % de la energía es de origen nuclear y para el 2025 sólo se planea bajarla al 50 %.

Los países se mueven de manera diversa, pero el común denominador es que el carbón como fuente de energía pronto desaparecerá en toda Europa. En Alemania, que simultáneamente disminuye generación nuclear y con carbón, el Partido Verde propone suspender el carbón en 2030. Algunos expertos consideran que la medida será efectiva para el 2045.

Lo cierto es que en todo el mundo la energía eólica y la solar están ganando espacios y las barreras tecnológicas, de conectividad y las institucionales se están derrumbando. En Colombia, país con gran potencial para desarrollar proyectos pequeños y grandes de energía eólica y solar, el tema regulatorio es la barrera principal. Esperamos que la COP 23 sirva para que en Colombia se impulse el uso de fuentes de energía renovables, que hasta la fecha han sido eficientemente obstaculizadas por el sector minero-energético. Viento y sol, hoy son de uso corriente como fuentes de energía en todo el mundo, excepto en esta primitiva Colombia, donde la regulación pretende mantenernos en el siglo pasado. Dejemos enterrado el carbón y usemos viento y sol.

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