Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Amazonia, autonomía y conservación

Poseer bosque amazónico genera mayor bienestar que tener extensas áreas de pastizales o monocultivos, pero, en el corto plazo, conservar genera costos directos y costos de oportunidad. El mundo entero, incluidos los bogotanos, debemos hacer transferencias para la conservación de la Amazonia. Los bogotanos, porque el abastecimiento de agua para Bogotá, y muchas otras ciudades y pueblos andinos, tanto como la producción agropecuaria dependen en buena parte del ciclo del agua asociado a los bosques amazónicos; el mundo entero, porque hay efectos globales asociados al cambio climático y los bosques amazónicos tienen efecto sobre dicha dinámica.

Todo el planeta está intervenido y todas las acciones humanas se interrelacionan. Lo que ocurre en la Amazonia es de interés global, pero ello no quiere decir que los países amazónicos puedan ser enajenados de estos territorios. Somos autónomos para decidir sobre la Amazonia, pero nuestra conciencia y compromisos internacionales nos limitan, porque tenemos responsabilidades. El cambio climático no está solo relacionado con el bosque amazónico, los compromisos en Naciones Unidas están asociados a las emisiones de gases efecto invernadero, cuyos principales responsables son los países industrializados.

En ese contexto, destaco la parte del texto del Pacto de Leticia por la Amazonia donde los gobiernos de los países amazónicos dicen: “Alentando a la comunidad internacional a cooperar por la conservación y el desarrollo sostenible de la Amazonia, sobre la base del respeto a sus respectivas soberanías, prioridades e intereses nacionales, decidimos suscribir el presente Pacto”. El Pacto contiene 16 puntos, y desde la sociedad civil estaremos presionando a los gobiernos para que se cumplan. Resalto dos que considero los más estratégicos:

Punto 5: “Concretar iniciativas de restauración, rehabilitación y reforestación acelerada en las zonas degradadas por incendios forestales y actividades ilegales, incluyendo la extracción ilegal de minerales, con miras a la mitigación del impacto, y recuperación de especies y funcionalidad de ecosistemas”. Dentro de las actividades ilegales, yo incluyo la deforestación para la praderización y la especulación predial. Resaltaría la importancia de recuperar prioritariamente la estructura ecológica principal, asociada a la regulación hídrica —local y regional—. Esto se asocia con el punto 8: “Promover iniciativas de conectividad de ecosistemas prioritarios y figuras de protección para la conservación de la biodiversidad por medio del uso sostenible, restauración y gestión de paisajes, respetándose las soberanías nacionales”.

Punto 10: “Fortalecer los mecanismos que apoyen y promocionen el uso sostenible del bosque, los sistemas productivos sostenibles, los patrones de producción y consumo responsable, y que promuevan las cadenas de valor y otros enfoques de producción sustentable, incluyendo las basadas en biodiversidad”. Conservar el bosque no significa que este no se toque. Por el contrario, es necesaria la investigación y divulgación de sistemas productivos sostenibles para su uso y aprovechamiento con beneficio local. La ganadería extensiva sin árboles y los monocultivos deben ser erradicados y reemplazados por sistemas productivos amigables con la biodiversidad que incluyan el uso del árbol en los sistemas productivos. Hacer esta reconversión requiere fuerte aporte financiero internacional.

Los dos puntos finales del Pacto hacen referencia a la financiación. Yo pondría el énfasis en las justas y necesarias transferencias internacionales para compensar a los países que adelanten gestiones efectivas de conservación. Conservar genera costos locales y beneficios globales; todos debemos aportar. Hacer realidad el Pacto de Leticia exige compromiso político de los gobiernos y la ciudadanía de los países amazónicos, además de transferencias y cooperación global para apoyar las iniciativas locales de uso sostenible y conservación.

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2019-09-11T00:00:23-05:00

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2019-09-11T00:15:01-05:00

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