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hace 3 horas
Por: Rodrigo Uprimny

Ampliar la lista

La Corte Suprema de Justicia (CSJ) está enredada con la terna para elegir al magistrado que falta de la Corte Constitucional (CC), pues lleva más de siete meses intentando infructuosamente conformarla. Esta situación es grave, al menos por dos razones.

Primero, porque mantiene la interinidad de la CC en el momento en que ese tribunal debe tomar decisiones trascendentales sobre la paz. Algunos podrían pensar que eso ya no es urgente pues están nombrados en propiedad ocho de los nueve magistrados. Pero la cosa no es tan sencilla por cuanto varios de los nuevos magistrados podrían declararse impedidos en ciertos casos: Carlos Bernal no participará en los procesos relacionados con la JEP, por haber conceptuado al respecto para el Ministerio de Defensa; Cristina Pardo, al haber sido secretaria jurídica de la Presidencia, deberá marginarse de varios casos; en otros, es posible que Antonio Lizarazo deba apartarse por haber asesorado al Gobierno en temas electorales. El magistrado encargado Escrucería puede entonces ser el voto decisivo en esos casos. O habría que recurrir a conjueces. Y aunque Iván Escrucería es un excelente jurista, es preferible que los temas transcendentales sean decididos por los magistrados titulares, que fueron nombrados en propiedad por el procedimiento establecido en la Constitución, y no por un conjuez o un magistrado interino.

Segundo, porque esta situación desprestigia a la CSJ, pues es difícil entender que un tribunal, cuyo oficio es decidir, no sea capaz de decidir sobre la conformación de una terna que es urgente.

Ha habido especulaciones de que esta injustificable demora se debe a que existen bloques de magistrados en la CSJ, que están enfrentados y no logran ponerse de acuerdo; o que el problema es el reglamento, que exige una mayoría calificada de 16 de los 23 magistrados. Es posible que esas sean las causas, pero incluso con esas dificultades la CSJ conformó hace más de un mes una muy buena terna, de la cual resultó electa a la CC Diana Fajardo. Esto sugiere que el problema puede ser la lista de los 31 inscritos, pues al parecer sus nombres no parecen generar el suficiente consenso entre los magistrados para conformar la terna. Si eso es así, la solución parece simple: ¿por qué no ampliar esa lista, permitiendo que en un plazo muy corto (una semana) se inscriban otros aspirantes, incluyendo aquellos que hicieron parte de las listas de aspirantes a ser ternados por la Presidencia o por el Consejo de Estado, en donde había excelentes nombres?

Eso debe ser posible, pues no parece existir ningún obstáculo jurídico que impida la ampliación de la lista actual; ninguno de los aspirantes hoy inscritos tiene un derecho adquirido, sino una mera expectativa, y resulta evidente el bloqueo en que está la CSJ. Y puede ser la salida a este grave impasse, pues la inclusión de nuevos nombres de buenos aspirantes podría facilitar que la CSJ alcance el consenso que le ha sido esquivo y que esa corporación logre conformar una muy buena terna, como lo espera el país.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

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