Angela Merkel y la pandemia

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Esta pandemia temporalmente transforma la Tierra en el planeta de la COVID-19 y los desafíos sanitarios, económicos y sociales ponen a prueba la capacidad de gestión de la mayoría de los líderes. La canciller alemana, Angela Merkel, es un ejemplo. Se resalta su liderazgo, racionalidad e interlocución constante con equipos multidisciplinarios.

Importante señalar que el coronavirus comienza en Alemania en un ámbito de estabilidad económica y un sistema de salud eficiente, mientras gran parte del mundo improvisa hospitales y tiene un bajo número de camas en las unidades de cuidados intensivos para atender el alto número de contagiados, que se incrementa diariamente. Además, la solvencia financiera de Alemania le permite minimizar el impacto económico de la crisis, por medio de subsidios destinados a diferentes segmentos de su población. 

Tan pronto se supo del primer contagio, las personas que habían estado cercanas a ella fueron sometidas a pruebas e inmediatamente aisladas. Desde entonces, cuando el test de alguien da positivo, las personas de su entorno son informadas e, inmediatamente, inician la cuarentena.

Desde entonces, la estrategia de pruebas masivas ha funcionado. La expectativa es llegar a unos cuatro millones de pruebas por semana. En virtud de su fuerte y sostenido esquema de prevención, la tasa de mortalidad en Alemania es del 3,6 % —índice que difiere enormemente del de sus vecinos— y solamente 7,5 % de las personas sometidas a prueba han registrado positivo.

Muchos afirman que la renuencia de la canciller a adoptar un confinamiento masivo se debía a su temor de restringir las libertades individuales, lo que de alguna manera está vinculado a su propia historia en Alemania Oriental. Ha dicho que una de las decisiones más difíciles de su gobierno ha sido “restringir la vida pública”.

Algunos expertos afirman que el éxito de Alemania en el combate y la prevención de la COVID-19 se debe a la cooperación municipal, regional y nacional establecida en al país desde 2015 con el fin de recibir un significativo número de refugiados, aproximadamente 900.000.

Sin embargo, sus opositores destacan que esta pandemia ha demostrado tres debilidades:

1. Su sistema educativo parece estar lejos de un proceso de digitalización y por estos días virtuales se constata que la cobertura de internet en la economía número uno de la Unión Europea no es tan buena.

2. Se critica su dependencia externa, sobre todo de China, en lo que se refiere a las máscaras y kits de protección para los trabajadores de la salud.

3. Ha faltado mayor cooperación entre los países de la Unión Europea.

Sin embargo, Angela Merkel anunció la disposición de Alemania para hacer aportes temporales más significativos con el fin de ayudar a sus socios más afectados por la pandemia, y también afirmó que no era positivo que todo el equipo médico fuera proveniente del extranjero. Reiteró que Alemania y la Unión Europea establecerán medidas para que sean más autónomas en la producción de equipo de protección del personal vinculado al área médica.

A pesar de los éxitos de Alemania, reconocidos en varias partes del mundo, la canciller afirma que “no se puede volver a la vida antes de la pandemia” y “que le preocupa que 16 estados del país estén levantando las restricciones de distanciamiento social demasiado rápido”.

Angela Merkel, con su estilo firme, discreto y sencillo en estos días de decisiones difíciles, imparte al mundo importantes lecciones de cómo construir consenso, trabajar en equipo y no cantar victorias antes de terminar la batalla.


Profesora de la U. Externado de Colombia.

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