Por: Marc Hofstetter

¿Bajar el salario mínimo para los jóvenes?

Que bajemos el salario mínimo para los jóvenes. Esa fue la propuesta que lanzó Sergio Clavijo, saliente presidente de ANIF esta semana. En concreto, la idea es que en su primer año de empleo formal se permita una remuneración legal equivalente al 75 % del salario mínimo vigente a los menores de 25 años.

La motivación de la propuesta es el alto desempleo entre los jóvenes en Colombia. Por ejemplo, en el segundo semestre del presente año, la tasa de desempleo de los jóvenes entre 15 y 25 años fue 2.5 veces más alta que la del resto de la población: uno de cada cinco jóvenes quiere trabajar, pero no tiene empleo.

El diagnóstico que lleva a la propuesta de Clavijo supone que una causa relevante de ese alto desempleo es que el mercado laboral no está dispuesto a pagar salarios tan altos a los jóvenes. Ese año de gracia, en la hipótesis de Clavijo, les abriría las puertas del mercado laboral formal, que permanecerían cerradas por el elevado salario mínimo.

Los que ven el vaso medio vacío señalan que la propuesta terminaría bajando el sueldo que se ganarían esos jóvenes en ausencia de la medida. Sergio respondería que no, que la idea no es bajarle el sueldo a los jóvenes con empleo, sino subirles los ingresos de cero a 75 % de un salario mínimo a quienes están desempleados o facilitarle el tránsito a la formalidad a jóvenes que ahora tienen ingresos informales.

La medida, especulo, sería particularmente efectiva para los jóvenes sin formación terciaria, para los cuales el salario mínimo colombiano, muy alto relativo a los ingresos de la población, puede ser una barrera de entrada relevante al mercado formal.

Sin embargo, una mirada a los datos de desempleo de los jóvenes da algunas pistas útiles para el debate. El problema del desempleo de los jóvenes es más grave para aquellos con títulos de educación terciaria. En efecto, la tasa de desempleo en el rango de edad 15-25 para individuos con un título de educación terciaria supera desde hace años el 20 % y es sistemáticamente más alta que la tasa de desempleo de los jóvenes sin título de educación terciaria.

¿El alto salario mínimo colombiano puede explicar que uno de cada cinco jóvenes con educación terciaria no tenga trabajo? ¿O tendrán esos jóvenes problemas con la pertinencia laboral de la formación que recibieron? ¿O hará falta un esfuerzo para mejorar el proceso de inserción al mercado de esos profesionales? ¿O tendremos otros problemas estructurales que explican el flojo desempeño del mercado laboral colombiano?

Colombia tiene una tasa de desocupación vergonzosa. Con certeza no hay una política única que la reduzca de manera permanente. Bienvenida la idea de Clavijo al debate. Proponer soluciones, debatirlas, decantarlas, es el único camino hacia mejores políticas. El lujo que no podemos permitirnos es que nos quedemos en el discurso que apunta a que permitiendo la contratación por horas (flexibilizar es el eufemismo de moda) el problema se evaporará.

@mahofste

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2019-10-12T21:00:34-05:00

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