Por: José Manuel Restrepo

¡Basta ya, Maduro!

Genera una profunda tristeza el estado de postración al que el régimen de Maduro y Chávez han sabido llevar a Venezuela. El libreto de los últimos gobernantes en Venezuela no puede ser peor para la construcción democrática en el mundo. Poderes públicos (Judicial y antes el Legislativo) cooptados por el Ejecutivo, corrupción y narcotráfico entre los dirigentes del gobierno de turno, mordaza a los medios de comunicación y a la libertad de opinión, abusiva modificación del calendario electoral cuando no conviene al gobierno, injustos ataques a opositores y medios de comunicación, paros recurrentes en la vida normal del venezolano, desconocimiento de la legitimidad de la Asamblea Nacional elegida democráticamente, delito y terror en las grandes ciudades ante la mirada pasiva de las autoridades.

Pero si lo anterior parece poco, súmele en los últimos días todos los que han sufrido en la protesta civil. Todo por oponerse a una convocatoria de Asamblea Constituyente sin consulta previa, que no define ni tiempo ni forma de funcionamiento, que rompe el principio de universalidad del voto, que ex profeso resta poder de representación a zonas donde el oficialismo es débil y que pulveriza la democracia.

Pero el libreto en lo económico es peor aún que lo anterior. Califique un régimen que ha sabido llevar a Venezuela por la senda de una inflación estimada de 1.600 %, una caída del PIB en 2016 del -16,7 %, pérdida del poder adquisitivo de más del 80 %, nivel de escasez de productos superior al 75 %, caída brutal de la extracción petrolera, caída del consumo público y privado en el 2016 superior al -16 % y una reducción de la inversión superior al -46 %. El modelo ha sabido construir pobreza, pero eso sí distribuirla muy bien entre todos. Así uno entiende por qué el 72 % de la población perdió entre 8 y 9 kilos en los últimos 5 años (20 % sólo come una vez al día), 82 % vive en la pobreza y 52% en la pobreza extrema.

Por todo lo anterior, queda uno realmente preocupado cuando algunos líderes representativos de la izquierda en Colombia o asumen una posición tibia en la que justifican la constituyente si tiene muchos votos, mientras otros de forma explícita salen a defender el régimen dictatorial de Maduro y la indigna e inconstitucional Constituyente. Flaco favor le hacen estos líderes a la credibilidad de sus tesis.

En Venezuela sólo resta decir: ¡Basta ya, Maduro!

 

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