Por: José Roberto Acosta

¿Bienvenidos al pasado?

Es de celebrar que Vargas Lleras, el candidato santista, haya dejado de patinar y reafirmara su tradicional apoyo a los acuerdos con las Farc, dejando solos a quienes paradójicamente se autocalifican de “nueva generación”, pero a renglón seguido prometen “hacerle cambios estructurales” a lo firmado, devolviéndonos al pasado de la confrontación armada.

Se deben rechazar los atentados contra la legalidad de quienes amenazan con propuestas de una reforma a la justicia que sólo se podría llevar a cabo mediante una asamblea nacional constituyente, y que en circunstancias de polarización resultarían en una peligrosa patada a la frágil estabilidad institucional. Incumplir la palabra a quienes han dejado las armas no sería bien visto por los mercados internacionales, y sin duda precipitaría la pérdida del grado de inversión para nuestra abultada deuda interna y externa.

Se deben rechazar los atentados contra el emprendimiento empresarial, derivados del antiguo modelo económico extractivista, pues aunque el petróleo ha sido una novia que nos ha dado mucho “amor” (recursos fiscales) durante décadas, es una novia que ya anunció que nos dejará botados, como lo entendió el príncipe Mohammed de Arabia Saudita en 2016, al empezar a reestructurar su economía para bajar su dependencia petrolera y reconocer que, “aunque necesitamos del petróleo, será necesario aprender a vivir sin él”. Es del pasado seguir promoviendo una economía de sustracción de recursos primarios en lugar de incentivar una economía diversificada, una economía de los negocios de valor agregado y no sólo de la explotación primaria.

Se deben rechazar propuestas que atentan contra la necesidad de mayor equidad y desconocen que en Colombia el recaudo de impuestos es bajo. Proponer bajar los impuestos a las empresas implica subirles a los trabajadores y va en contravía de un reciente estudio publicado por el Banco de la República, según el cual “la tasa efectiva neta sobre el trabajo se ubica por encima de aquella sobre el capital a lo largo de la muestra, excepto a partir de 2015” (Borradores de Economía, 1041).

Entre tanta frase bonita de los candidatos, que adornan como ramillete de rosas, se van viendo las espinas de cada propuesta. Repetir los errores del pasado en lugar de potenciar lo glorioso debe ser rechazado, como deben también rechazarse las espurias alianzas con los corruptos de siempre y los silencios de candidatos sobre sus relaciones con Odebrecht.

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