Por: Brigitte LG Baptiste

Biodiversidad nacional

El manejo de la biodiversidad y de los socioecosistemas en los que esta opera reviste particular interés para todo el planeta y muy especial para Colombia por los retos de gobernanza que se ponen en juego, en medio de la aparente contradicción entre conservación y producción. Masood, en un reciente editorial de la revista Nature, planteó de nuevo este dilema en la perspectiva de una “lucha por el alma de la biodiversidad global”, en la cual el poder de la ciencia moderna, muy fuerte en el norte global, aboga por salvar la fauna y la flora aun, a menudo, a costa del bienestar social del sur global. Un tufillo de colonialismo que aún ronda y que podríamos contraponer a la irresponsabilidad con la que la relación inversa climática opera, al menos hasta tanto haya evidencia del cumplimiento del Acuerdo de París.

Colombia inicia un proceso muy llamativo de evaluación nacional acerca del estado de las relaciones entre la sociedad y los ecosistemas de los cuales depende su bienestar y potencial adaptativo. 60 expertos voluntarios de todo el país fueron seleccionados para ello en los últimos meses, con base en sus capacidades y con el criterio de maximizar la representación en términos de conocimiento temático, de las regiones, de la historia y de los grupos de interés relacionados con la biodiversidad, diferenciando comunidades urbanas y rurales, etnicidad y género. La evaluación tendrá una duración de dos años y se enfocará en el análisis del estado, tendencias y proyecciones de las contribuciones de la biodiversidad al país, incluidos los mecanismos de gobernanza que hoy prevalecen. Todo el trabajo está organizado bajo los preceptos de la Ipbes y será uno de los cuatro casos piloto nacionales en conjunto con Camerún, Vietnam y Etiopía, financiados por el PNUD, el WCMC (Centro de Monitoreo y Conservación de la Biodiversidad) y los propios países.

Hasta el 21 de septiembre está disponible la opción de contribuir con comentarios acerca del documento base que orientará el trabajo de los autores, de manera que cualquier persona o institución pueda aportar con su perspectiva al inicio de la evaluación. Durante el proceso se abrirán otros momentos de consulta, incluidos diálogos específicos para actores no conectados con las redes digitales. Se espera discutir a fondo acerca del futuro de la fertilidad o salud biológica de los suelos, la recuperación de la funcionalidad de ecosistemas degradados, las dinámicas ecourbanas contemporáneas y los cambios en servicios como la polinización, del control biológico o del patrimonio cultural originado en los ecosistemas usando un lenguaje que alimente la interfase entre ciencia, otras formas de conocimiento y las instancias de toma de decisiones.

En últimas, el caso colombiano es central para el debate global acerca del modelo de desarrollo más adecuado para el mundo del caos climático (sin ninguna exageración), pues aunque es a la escala nacional donde aparentemente se toman las decisiones críticas de gestión de los ecosistemas y se compromete la sostenibilidad, hay evidencia creciente de que, dado el carácter extremadamente territorial y situado de las interacciones entre agua, aire, suelo, vida y cultura, es imposible evadir la discusión del papel de las comunidades locales.

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2018-09-20T00:30:53-05:00

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