Por: Antonio Casale

“Bolillo” Gómez, genio y figura

Mi bisabuela Flora se refería a las personas especiales con una frase que le cae perfecto a “Bolillo” : “genio y figura hasta la sepultura”.

Debo aceptar que hago parte del grupo de personas que no quería, desde antes de que lo nombraran, que Hernán Darío Gómez dirigiera a Colombia en la eliminatoria a Brasil. No porque fuera malo, sino porque necesitábamos a un nombre que uniera a todo el país. “Bolillo” ya tenía el desgaste natural de sus ciclos anteriores en la selección.

Pero asumió y la cosa no iba mal en lo deportivo. Después pasó lo que pasó y no tenía presentación que siguiera al frente del equipo de todos. Por eso él mismo tomo la determinación de reconocer su equivocación y renunciar al cargo que cualquier técnico nacional quisiera ocupar, el de seleccionador nacional. Pagó su condena. Pero el país fue muy duro con Gómez. A veces ejercemos como jueces de lo ajeno y actuamos implacables.Pero ese es otro tema.

Gómez pudo retirarse de la actividad y dedicarse a vivir en el retiro, pero no quiso. Hace parte del selecto grupo de los valientes que se levanta para seguir dando la pelea. Estadio por estadio fue con su Medellín en 2012 a ponerle la cara al país y de paso lo llevó a la final. Perdió desde ese lugar en el que los técnicos ya no pueden intervenir, el punto penal.

Su objetivo era llevar a una selección a un mundial de nuevo y se le presentó la oportunidad de Panamá. ¡Sí, Panamá! Unos años atrás ni siquiera habría escuchado una oferta de ese país, pero los canaleros decidieron apostarle al hombre y Gómez no los defraudó. En la mitad del camino pudo haber dejado el barco tirado e irse a Paraguay, un país más futbolero y con más posibilidades de clasificar. Pero decidió quedarse por gratitud con quienes creyeron en él cuando pocos lo hicieron.

Sus maneras se pueden discutir. Sus declaraciones también. Siempre en el drama, siempre defendiéndose en la cancha y siempre esperando lo peor para después conformarse con lo mejor, pero también siempre enseñándoles a sus jugadores y a la gente a saber sufrir, ese valor clave para conseguir objetivos que pocas veces se asume con la personalidad y el carácter con que “Bolillo” lo hace. No se la pasa actualizándose en Alemania o en España. No es amigo de Mourinho ni Guardiola, pero tiene la calle suficiente como para saber manejar los camerinos más difíciles. El de Panamá lo es. En un país donde el fútbol todavía no se termina de profesionalizar en ningún aspecto, ese manejo es clave. En lo táctico no es ningún aparecido, tiene claro su libreto, lo hace cumplir.

Pues “Bolillo” clasificó a Panamá por primera vez a un mundial. Algo tiene Hernán Darío Gómez que se convirtió en el primer humano en clasificar a tres selecciones diferentes a la Copa del mundo y, si no pasa nada extraño, será el primero en dirigirlas. Grande, “Bolillo”.

 

 

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