Por: Iván Mejía Álvarez

Bostezos

La primera fecha de las finales les dio toda la razón a quienes tienen serias preocupaciones sobre el canal premium que, contra viento y marea, quiere implantar la Dimayor en el afán de conseguir más dinero para los clubes.

Fueron 270 minutos, sin contar el América-Júnior, tediosos, aburridores, poco agradables a la retina. En la búsqueda del resultado los equipos poblaron los mediocampos, llenaron de barreras y atajos la posible circulación de pelota, el gol estuvo ausente –solo tres anotaciones en tres partidos– y se habla más de lo antideportivo que de lo futbolístico.

Cómo pagar un dinero extra para ver espectáculos chatos, carentes de imaginación, con futbolistas dedicados a marcar y marcar, un juego donde el aspecto físico y una de las partes tácticas, la defensa, son fundamentales, olvidándose del contenido ofensivo. Parece difícil que el aficionado común y corriente llene los estadios o pague ese dinerito adicional por ver ese tipo de juegos.

Floja entrada en Techo, regular en Ibagué y tampoco se llenó en Montería. El público parecía intuir lo que se iba a ver y por eso no está yendo a los estadios. Algunos dicen que la televisión abierta y la presencia de WIN en todos los estadios disminuye el ingreso del público. Flojísimo argumento pues, como ejemplo, Júnior lleva gente al estadio porque se reforzó bien, porque tiene algo que mostrarle a su gente, porque ofrece espectáculo. Y cuando Nacional, hasta el segundo semestre, tuvo ese equipo que ganaba y deleitaba, el promedio era de 38 mil. Si ahora bordea los 15 mil es porque juega mal, porque no agrada, porque la gente no se siente atraída por lo que ve en la cancha.

Los planteamientos tácticos mezquinos no invitan al espectador. Cuando se utiliza la táctica en un solo sentido, en una sola fase, la de destruir y no dejar jugar, el público termina bostezando y aislándose del juego. Pregúntenle a Millonarios, que marcha arriba, que ha hecho una campaña aceptable, pero que carece de sentimiento popular porque no lleva gente al estadio como en otros años. Por una razón: porque aburre tanto o más que Santa Fe, otro equipo muy bueno para defenderse pero muy flojo para atacar.

Los ambiciosos y mezquinos dirigentes seguirán soñando con canales premium y seguirán olvidando que la gente paga para divertirse, no para bostezar. Mientras no haya espectáculo, no hay premium que valga, que les quede claro a Perdomo y sus congéneres.

 

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