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hace 2 horas
Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Brasil, potencia y contradicciones

BRASIL ES EL PAÍS MÁS IMPORTANTE de América Latina y ahora que encontró petróleo, pisa fuerte en el G-20 que reúne a los países más importantes del mundo.

Su extensión es ocho veces mayor que la colombiana y en términos de cobertura boscosa, según cifras del Banco Mundial, al igual que Colombia, aún tiene cerca del 50% del territorio en bosque, pero la tasa de deforestación entre 1990-2005 fue seis veces mayor que la nuestra. Brasil está entre los seis países que emiten más gases efecto invernadero y la mayor parte de los mismos provienen de la deforestación.

Ahora que se acercan las negociaciones de Dinamarca sobre Cambio Climático, Brasil ha reducido de manera significativa la deforestación. De un promedio de 13.000km2 deforestados por año, que es una tercera parte del tamaño de Suiza, se espera que sean menos de 9.000km2 en el 2009, la menor cifra en los últimos 20 años.

Recientemente, el presidente Lula se comprometió a reducir la deforestación y enfatizó que las metas que se acuerden en Dinamarca dependerán de que los países industrializados se comprometan con metas altas de disminución de emisiones, si se pretende que los países en vía de desarrollo disminuyan la deforestación. Además, señaló que llegará con una propuesta ambiciosa y que espera alcanzar acuerdos. Su Ministro de Medio Ambiente dijo en la cumbre reciente de Cambio Climático y Energías Alternativas que la meta de Estados Unidos de reducir sus emisiones para 2020 a los niveles de 1990 es inaceptable, y que debe ser por lo menos el 20% por debajo del nivel de 1990.

Brasil está montando un sistema para seguir por satélite el manejo que los finqueros hagan de los hatos ganaderos y de la cobertura forestal en sus fincas, sistema indispensable para conseguir resultados. Si deforestan se les suspenderán las guías que les permiten vender su ganado, como un producto no asociado a la deforestación de la Amazonia, lo cual tiene gran peso tanto en el mercado nacional como en el internacional. Adicionalmente, ha creado un fondo para compensar a quienes conservan el bosque tropical y estos incentivos empiezan a tener importantes efectos.

Para Colombia, es muy importante la forma en que negocie y lo que defina Brasil. Primero, porque la deforestación de la Amazonia brasileña afecta de manera importante nuestro régimen hídrico y modelos muy confiables demuestran que perderemos lluvias en la medida en que avance la deforestación amazónica. Segundo, porque la posibilidad de negociar compensaciones por disminuir la deforestación y conservar los bosques tropicales dependen en gran medida de cómo actúe Brasil, protagonista principal en este asunto.

Hasta ahora Brasil ha demostrado gran capacidad de negociación en la arena internacional, así que es importante conocer a qué está dispuesto y cómo negociará en Dinamarca, donde se ha anunciado la presencia del presidente Lula. Las transferencias del mundo desarrollado al mundo en desarrollo y especialmente a los países tropicales por la conservación de los servicios ambientales globales que éstos le suministran al mundo para la estabilidad del clima mundial y la conservación de la biodiversidad, dependerán en buena medida de las alianzas regionales que logremos establecer. Falta ver cuáles son las propuestas y la estrategia de Colombia y si el presidente Uribe asiste a Dinamarca.

 

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