Por: Aurelio Suárez
Opinión

Cabildo sobre ETB: desafío a la arbitrariedad peñalosista

Casi cuarenta y cinco mil ciudadanos firmaron la solicitud para realizar un cabildo abierto a fin de exponer razones y presentar contraargumentos sobre el proyecto de vender la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), aprobado dentro del Plan de Desarrollo de Bogotá 2016-2020. Al cumplirse los requisitos certificados por la Registraduría, en un hecho sin precedentes en la Capital, el Concejo, de aplastantes mayorías peñalosistas, tuvo que convocarlo a regañadientes para el martes 28 de febrero.

La aprobación del programa de enajenación de ETB estuvo plagada de anomalías: desde la presentación de la ponencia del Plan a las carreras, con presuntas contraprestaciones para que así fuera, por parte de Venus Albeiro Silva, expulsado por esto del Polo Democrático; su no inclusión en el proyecto que estudiara el Consejo Territorial Distrital de Planeación; las flagrantes violaciones al reglamento del Concejo como incluirlo en el propio Plan o discutirlo y aprobarlo en una comisión en la cual no correspondía hacerlo y hasta en evidentes omisiones relativas a las mismas leyes reglamentarias de las privatizaciones.  

Tales procedimientos van en consonancia con el despectivo pensamiento de Enrique Peñalosa y su equipo sobre la ETB, expresado en frases como que “el Estado nada tiene que hacer en el sector de telecomunicaciones”, la que repite hace 20 años; o del actual presidente, Jorge Castellanos, de que “la ETB son como los zapatos viejos de Bogotá”, o la de la secretaria de Hacienda, Beatriz Arbeláez, cuando ejercía igual cargo en la alcaldía Moreno: “es mejor vender la ETB y poner la plata en un CDT”.

La animadversión del peñalosismo a este mecanismo constitucional de participación, el que el ex magistrado Luis Eduardo Cifuentes asimila a un Ágora contemporáneo, se ha remarcado en su preparación. El intento de programarlo en un espacio reducido para impedir la asistencia masiva; decir que es un evento donde Bogotá pueda oír a Peñalosa cuando es todo lo contrario y la negativa de Castellanos y el staff de la Empresa a brindar información actualizada y oportuna para librar una discusión lo más informada posible, reiteran cuánto le cuesta a Peñalosa aceptar mínimos resquicios de la maltrecha democracia colombiana. Rechazable que en esas maniobras se haya enredado el presidente del Concejo, Horacio José Serpa.

En el Cabildo se escucharán razones sobre lo que la ETB ha significado y significa para las finanzas del Distrito; sobre lo que implica su presencia con naturaleza pública en pro del poco equilibrio que aún guarda el sector en Bogotá; sobre su importancia estratégica como instrumento de política pública distrital en las TIC o acerca de su potencial con base en las inversiones ejecutadas.

Más importante todavía será revisar cuánto ha hecho Peñalosa para preservar y acrecentar el valor de la ETB y la condición -que todavía la tiene- de patrimonio público, bien para conservarla o aún para transarla, no sea que la subasta como “gallina flaca” se haya iniciado taimadamente. Todo se verá en el Cabildo Abierto sobre ETB, incluidas las repercusiones que tendrá hacia el futuro político de la ciudad.   

 

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