Por: Antonio Casale

Camargo olvido

“Eso anda mal, eso no da nada económicamente ni nada. Los problemas que hay con las mujeres es que son más tomatrago que los hombres. Pregúntele a los del Huila cómo están de arrepentidos de haberle invertido tanto. Y fuera de eso (el fútbol femenino) es un caldo de cultivo de lesbianismo tremendo”.

Esas fueron las palabras del máximo accionista del Deportes Tolima, expresadas públicamente el pasado 20 de diciembre sobre el fútbol femenino en Colombia. Entiende uno que en la Federación y la Dimayor están de vacaciones, y los miembros de las distintas comisiones deben estar en las mismas, pero no se entiende cómo no han actuado de emergencia ante semejantes declaraciones en rigor de las reglas. Según carta fechada el pasado 3 de enero, enviada por el representante de los futbolistas profesionales, Carlos González Puche, al presidente de la Federación de Fútbol, Ramón Jesurún Franco, las declaraciones de Camargo son una clara violación a las siguientes normas: Código de Ética de la FIFA, Código Disciplinario de la FIFA, Código de Conducta de la FIFA, Estatutos de la FIFA, “Guía de las buenas prácticas en materia de diversidad y lucha contra la discriminación, resolución sobre la lucha contra el racismo y la discriminación” adoptada en el 63° Congreso de la FIFA y el Código disciplinario único de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF). En la carta se exponen las sanciones que, en concordancia con la normativa FIFA, tiene previstas el Código disciplinario único de la Federación para quienes, como Camargo, incumplan dichas normas. Estas van desde pérdida de puntos en el torneo vigente o el venidero hasta suspensión para cualquier actividad relacionada con el fútbol por tres meses, incluidas severas sanciones económicas.

El sospechoso silencio de la Dimayor y su comisión disciplinaria alrededor de las declaraciones de Camargo, un legendario y poderoso dirigente de la “familia del fútbol”, hace pensar que, lejos de no actuar en rigor por estar en vacaciones, lo que quieren es meter el mugre debajo del tapete y aprovechar que en este país pasan cosas tan increíbles todos los días que se olvidan rápidamente las del día anterior. Por ahora llama la atención que 15 días después de las declaraciones de Camargo sea la Asociación de Futbolistas la que tenga que solicitarle al presidente de la Federación que ponga en conocimiento de la comisión disciplinaria de la Dimayor lo sucedido, como si ellos no leyeran las noticias, no oyeran radio, no vieran televisión ni tuvieran redes sociales. No importa que el señor Camargo sea muy importante.

Es menester actuar con prontitud y en rigor, porque este es un caso de notoriedad pública sumamente grave en el que sus declaraciones no necesitan un mayor análisis por parte de la comisión disciplinaria. La sanción social, que ya se dio, no vale de nada si la institución a la que pertenece Camargo no hace lo que le corresponde, y van tarde, muy tarde para hacerlo.

 

 

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