Por: Luis Guillermo Ordóñez

Camargo y el fútbol femenino

Gabriel Camargo es un hombre de fútbol. Dueño y presidente del Deportes Tolima desde hace casi 40 años, se ha caracterizado por hacer y decir lo que le da la gana. El poder político y económico del exsenador le ha dado licencia para actuar y hablar con libertad, de acuerdo con sus convicciones. Y ha tenido tantos aciertos como errores. Exitoso empresario y artífice de los dos títulos en la historia del club de Ibagué, también ha sido acusado de imponerles condiciones a sus futbolistas, muchas veces inconformes con el trato y los términos laborales.

La semana pasada aseguró que el fútbol femenino les generaba pérdidas a los clubes y era caldo de cultivo para el lesbianismo. También que las jugadoras tomaban más trago que los hombres.

Metió la pata al referirse a las preferencias sexuales de las futbolistas, que en ese aspecto tienen todo el derecho a hacer, como él, lo que les dé la gana. Con respecto a la disciplina también se equivocó al generalizar. Si bien hay mujeres y hombres a quienes les gusta beber incluso en épocas de competencia, la gran mayoría no lo hace.

Sin embargo, Gabriel Camargo tiene razón cuando asegura que hoy el fútbol femenino genera pérdidas. Mantener un plantel de veinte jugadoras y un cuerpo técnico de cinco personas puede costar cerca de $300 millones semestrales, en algunos casos más, cifras que no se compensan con las taquillas y los escasos aportes de los patrocinadores.

Y no es porque sean mujeres, sino porque esa liga no se vende. Como ocurre también con las de baloncesto y voleibol, masculino y femenino, o las de muchos otros deportes. Lamentablemente en Colombia el gran público consume solamente el fútbol de los hombres y algo de ciclismo, béisbol, microfútbol y fútbol sala, que son los que tienen campeonatos semiprofesionales.

Dimayor insiste en la Liga Femenina, que en 2019 se jugará solamente en el segundo semestre, porque es una directriz de FIFA, más que por convicción, independientemente de los muy buenos resultados internacionales en la última década, que son la principal razón para que las mujeres en el fútbol sigan dando la pelea.

Eso sí, con argumentos sólidos, no con berrinches y protestas sin sentido. Ojo, los premios que gana cualquier equipo en un torneo no les pertenecen a los jugadores, sino al club, a menos que así se haya acordado. La obligación del Real Madrid o del Atlético Huila es pagar a tiempo los salarios y otorgarles a los deportistas las condiciones ideales para trabajar. ¿O es que la UEFA le entregó el cheque a Sergio Ramos cuando el cuadro merengue ganó la Champions?

 

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