Por: Yohir Akerman

Cartillas y letrinas

La empresa Semilla Educativa SAS le ha hecho honor a su nombre, ya que ha sembrado y recogido frutos económicos por todo el país gracias a una serie de polémicos contratos.

La compañía fue constituida ante la Cámara de Comercio en el año 2005 y por acta de junta de 2012 se estableció que los representantes legales son los señores Edgardo Motta Castro y Libardo Jesús Ortiz Fernández.

Las actividades económicas de la empresa son el comercio al por menor de libros, periódicos, materiales y artículos de papelería de escritorio, en establecimientos especializados.

Sin embargo, en realidad la actividad central de la empresa no es comercializar al por menor, y mucho menos en establecimientos especializados, sino que, por el contrario, abarca un importante rubro de la contratación estatal para dotar de cartillas a las instituciones educativas de varios municipios del país.

Vamos por partes.

Una publicación del diario La Piragua de Córdoba da cuenta de un contrato del 1º de enero de 2016 que tiene el objeto de “adquisición de textos escolares para la paz en las instituciones del municipio de San Andrés de Sotavento para estudiantes de grado sexto hasta undécimo”. (Ver Cartillas).

El contratista es la empresa Semilla Educativa SAS y el monto acordado, según el portal, fue de $99’954.900. La publicación denuncia que hubo un sobrecosto bastante visible para las cartillas, pues cada una tenía un precio de venta de $5.000 en la calle, pero al municipio le vendieron cada cartilla a $79.000.

Una gotica caro.

El texto de La Piragua continúa diciendo que ese municipio contrató después a la misma empresa por un monto cercano a los $400 millones, y según el director de ese diario, Rafael Gómez, “la mayoría de las contrataciones de las entidades educativas en Córdoba están atravesadas por hechos de corrupción”.

Por eso vale la pena ver otros contraticos.

Según lo pudo determinar el periodista Santiago Ángel para esta columna, Semilla Educativa SAS tiene un largo listado de contratos millonarios en varias regiones del territorio nacional, teniendo su boom en el departamento de Córdoba durante las gobernaciones de Alejandro Lyons y Edwin Besaile. Vamos de atrás para adelante.

El 3 de mayo del 2012 el municipio de Purísima, Córdoba, contrató con Semilla Educativa para la “adquisición de los textos plan lector, editorial semilla educativa limitada para dotar todas las bibliotecas de los establecimientos educativos del municipio de Purísima”. El valor fue de $50’400.000. (Ver Contrato Nº MP-CD- CV-002-2012).

Otro contrato de la empresa está firmado el 10 de abril de 2014 con el municipio de Puerto Libertador, Córdoba, con el objeto de “adquisición de material educativo para dotar a los establecimientos educativos oficiales del municipio de Puerto Libertador”. El monto es de $349’770.016. (Ver Contrato 070).

Ya vamos mejorando.

Semilla Educativa SAS también ha conseguido sus lucrativos negocios a través de la famosa modalidad de contratación a dedo. La transacción con el municipio de Buena Vista del 11 de abril de 2016 por $211’225.000 fue otorgada a Semilla Educativa SAS por contratación directa. (Ver Contrato 025).

Al igual que el contrato con la Gobernación de Putumayo del 27 de diciembre de 2016 por $302’022.000 para la “compraventa de material pedagógico para la implementación de la cátedra para la paz en las instituciones educativas oficiales del departamento de Putumayo”. (Ver Contrato 633).

Más de 300 millones en cartillas para la paz cuando la paz no estaba firmada, y en un departamento que, según el DANE, tiene un índice de pobreza rural de 42,8% y que tiene muchas otras prioridades más importantes que esas cartillas.

También existe otro más reciente con el municipio de Sahagún del 15 de mayo de 2017 para la “adquisición de material bibliográfico-pedagógico que propenda por la calidad educativa a través del fortalecimiento en competencias de lenguaje, matemáticas, filosofía, inglés, sociales, biología, química y física dirigidos a los estudiantes del grado once pertenecientes a las instituciones educativas oficiales del municipio de Sahagún, Córdoba”, por valor de $200’000.000. (Ver Contrato de Compraventa 076).

Sahagún siempre tiene que aparecer cuando de contratos polémicos se trata. Un ejemplo es gastar 200 millones en cartillas en un municipio que, hasta hace poco, no tenía acueducto.

Pero lo más preocupante, por decir lo menos, no son esos contratos. No.

Representantes de Semilla Educativa aparecen citados en una sentencia condenatoria de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia de octubre de 2016, contra el exgobernador encargado de Córdoba, Norman Guillermo Espinosa, por el delito de celebración de contratos sin el cumplimiento de requisitos legales en concurso homogéneo y sucesivo.

La sentencia dice: “Entre el 28 de noviembre y 28 de diciembre de 2001, Norman Guillermo Espinosa Nieto, quien se desempeñó como gobernador encargado de Córdoba entre el 7 al 12, el 26 al 29 de noviembre y el 10 al 12 y el 26 al 28 de diciembre de 2001, suscribió 45 órdenes contractuales, para la construcción de 307 letrinas en diferentes municipios y veredas de ese departamento sin verificar el cumplimiento de los requisitos legales”. (Ver Sentencia Espinosa Nieto).

La construcción de ocho de esas letrinas durante esos esporádicos días en los que el señor Espinosa Nieto tuvo el poder en la Gobernación fue adjudicada al abogado Libardo Jesús Ortiz Fernández, uno de los representantes legales de Semilla Educativa SAS. (Ver Sentencia SP15528-2016).

Pues bien, eso demuestra que los empresarios detrás de esa pujante compañía son tan dinámicos que pueden moverse en la contratación estatal desde los libros pedagógicos hasta las letrinas. Desde la educación, hasta la excreción.

@yohirakerman

akermancolumnista@gmail.com

 

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