Por: José Roberto Acosta

Cifras del 2017

De cada $100 de ingreso que tiene disponible un hogar promedio colombiano, hoy destina $33 para pagar deudas, gran tajada que omite el DANE en la composición de su canasta familiar y según la cual este hogar promedio destina el 28,21 % para alimentarse. Ni para comer alcanza.

De un total de 25,2 millones de colombianos interesados en ofrecer su mano de obra al mercado laboral, sólo cotiza para pensión el 41 %, 2,16 millones no consiguen ningún tipo de empleo y el 38,6 % de los que están ocupados están subempleados o en total informalidad: poco trabajo y de mala calidad.

Este año produjimos bienes y servicios por valor de US$282.500 millones, que divididos entre los 50 millones de colombianos equivalen a un producto por cabeza de US$5.650, apenas el 10 % de lo que produce un gringo o el 13 % de un alemán. De este producto total anual, la riqueza de los tres colombianos más ricos representa una tajada del 11,3 %: Santo Domingo con US$15.700 millones, Sarmiento Angulo con US$12.100 millones y Gilinski con US$4.350 millones: demasiados pobres para tan pocos ricos.

El Gobierno Nacional gastó este año $27,2 billones por encima de lo que le ingresó, y para ello siguió abusando del endeudamiento público, que ya asciende a US$70.000 millones en el frente externo y más de $240 billones en el mercado interno, de los cuales inversionistas con vocación especulativa ya tienen más de una tercera parte, financiando con sus volátiles recursos los US$10.000 millones que consumimos en exceso frente a lo que producimos anualmente en el mercado interno. Nuestro principal producto es deuda.

Las unidades vendidas de vivienda en Bogotá cayeron 23,8 % este año y en los tres estratos más altos se incrementaron en 7 % los inmuebles desocupados. Estancada la vivienda y no levantará.

Fue un pésimo año y sólo se podría revertir si el precio del petróleo se dispara, si se destraban desembolsos financieros para las obras con la reciente pero nefasta Ley de Infraestructura, que socializa riesgos bancarios, si el sector agropecuario sigue levantando y si dejan de gobernar los mismos con las mismas, que ahora cínicamente se difrazan de críticos de su propio gobierno, que agotó su modelo de crecimiento al debe y despilfarró en corrupción.

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