21 Apr 2021 - 3:00 a. m.

Sentí miedo en la casa de Alberto Salcedo Ramos

Por Karen *

Contacté a Alberto Salcedo Ramos porque quería entrevistarlo para un trabajo de la universidad. Me agregó, me respondió y comenzamos a chatear por Facebook. Como estudiante de periodismo, había leído sus libros y sus crónicas. Lo admiraba y respetaba.

Recuerdo que pasó el tiempo y alguna vez fui a Bogotá en el 2011. Por chat, habíamos hablado de tomarnos un café y conversar. Eso me resultaba muy gratificante, tratándose de esa personalidad. Una vez en Bogotá, le escribí.

Efectivamente él me contestó, cuadramos una cita para tomarnos un café y charlar. Me recogió cerca del centro y me llevó a Usaquén.

En Usaquén conversamos un rato de su profesión, de su familia y de sus hijos. Luego dimos un paseo por el parque. Ya era tarde y me dijo que quería mostrarme su biblioteca y regalarme unos libros. Yo me sentía extraordinaria, era para mí un honor poder conversar con él y sentía que era muy afortunada. Hasta ahí no veía nada raro.

En el carro me empezó a parecer un tipo extraño: como enojado, como echando madres todo el tiempo.  Llegamos a su apartamento. Allí en efecto me mostró la biblioteca y me regaló unos libros. En ese momento estaban dando un partido del Junior. Entonces fuimos a su habitación, porque él tenía allí el televisor, pero tan pronto entramos a ese cuarto yo me sentí incómoda, así que le dije que me tenía que ir.

Pero él me respondió que no, que no me fuera, que esperara un momento, que él solo miraba un rato el partido y que ya me dejaba ir. Me senté al otro lado de la cama. Estaba muy inquieta porque quería salir de ahí. Le repetí varias veces que quería irme. Le insistí probando decirle que me estaban esperando en una estación de Transmilenio del norte.

Me puse de pie y él intentó cogerme la mano y abrazarme muy fuerte, mientras yo intentaba salir de la habitación. Trataba de zafarme con mucho respeto, tratándolo siempre de buena manera, pues me daba pena ser grosera con él.

Yo sentía mucho miedo y finalmente tuve que decirle que yo no quería ese tipo de cosas, que yo no buscaba eso con él. Que lo admiraba mucho y que no quería confundir las cosas.  Se molestó muchísimo y con rabia me dijo que bueno, que nos fuéramos. Apagó el televisor y bajamos. En el carro seguía callado, con expresión de molestia y no me dejó en la estación que necesitaba y tuve que caminar un trayecto.

Me decepcioné totalmente de él como persona. Nunca más volvimos a hablar y de hecho él me bloqueó de Facebook. Ha sido muy impresionante para mí encontrar que tantas mujeres hayan vivido la misma situación: el café, la cita Usaquén, incluso lo del partido de fútbol se repite en varios de los otros casos que han sido publicados sobre él y me siento afortunada de que conmigo las cosas no hayan avanzado más. Después de ver todo esto, he pensado mucho en que nadie nos obliga a ir a su casa. Pero he entendido, al ver mi historia repetida en tantas mujeres,  el tipo de poder que ejerce sobre estudiantes jóvenes a través de la admiración. Qué tristeza.

* El nombre de Karen fue cambiado para proteger su identidad.

***

El 17 de abril, la Radio Nacional de Colombia, el servicio de radio pública del país, anunció la nueva temporada de “Del canto al cuento”, programa presentado por Alberto Salcedo Ramos y Mario Jursich. La comunicación se hizo a través de la cuenta de Twitter de la emisora, con una fotografía en donde ambos periodistas aparecen sonriendo. Muchas mujeres cuestionaron la publicación y la comunicación, pues Salcedo Ramos fue imputado por la Fiscalía en febrero de este año por el delito de acto sexual abusivo, cargos que él negó.

Esta historia empieza en septiembre del 2020, cuando Alejandra Omaña y Angie Castellanos deciden denunciar a Salcedo en la Fiscalía. Las Igualadas, formato de opinión de El Espectador, publicamos sus testimonios en un video en donde otras cuatro mujeres también lo señalan de manera anónima por distintas formas de violencia sexual. Salcedo Ramos respondió ante los señalamientos en un comunicado que puede leer aquí.

En ese momento, Las Igualadas aseguramos que “en los testimonios (de las mujeres entrevistadas) se repite un modus operandi (de Salcedo Ramos): se conoce con las jóvenes en un espacio académico, luego busca una conversación por redes sociales, o viceversa, después les envía una invitación a un café y luego hay un aprovechamiento de su nombre y reputación con fines sexuales presuntamente no consentidos”.

Como respuesta a la publicación, la periodista Andrea Betancourt lanzó la siguiente invitación por Twitter: “Y si hacemos una cadena con los mensajitos que nos enviaba Salcedo Ramos en su modus operandi... Ya estuvo bueno de tanto silencio, si quieren comienzo yo”. Decenas de mujeres se sumaron y compartieron mensajes similares de Salcedo Ramos, con contenido que las hizo sentir incómodas. En el mismo contexto, otras 22 mujeres escribieron al correo electrónico de Las Igualadas dispuestas a contar sus historias con Salcedo Ramos, en la mayoría de los casos protegiendo su identidad ante la opinión pública.  La historia de Karen es una de las 22.

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