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Andrés Bilbao y la necesidad de pensar distinto

Adriana Cooper

12 de diciembre de 2025 - 12:05 a. m.

Llegó con la tranquilidad en el cuerpo de quienes actúan con conciencia, valentía y decisión. Hace unos días, Andrés Bilbao, cofundador de Rappi, llegó al estudio de Tener la razón no es suficiente, un programa de televisión en el que he trabajado este año. Y después, al ver la conversación, quedé convencida de algo: más allá de sus ideas específicas, datos puntuales o la forma de conducir de algunos motociclistas de Rappi, Colombia necesita más personas como él. Y lo digo por algo que ya dijo Einstein hace mucho tiempo: si queremos resultados diferentes debemos hacerlo distinto.

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Y para hacerlo distinto y con certeza se necesita una mezcla poderosa: ir sin prejuicios, aprovechar el lado bueno de las herramientas sin perderse (la Inteligencia Artificial es un ejemplo) y llamar las cosas por su nombre. Ahí, en esa conversación, por ejemplo, dijo algo que me llamó la atención: los paisas perdemos oportunidades por esa especie de endogamia cultural que a veces manejamos: queremos buscar un contacto, un conocido, trabajar entre iguales y olvidamos que el mundo es un lugar amplio y que nuestros discursos e ideas no deben estar diseñados para una región o para un punto específico de la geografía colombiana, sino para el mundo.

En su conversación también hay algo que llamó la atención: no tiene prejuicios de edad: contrata personas muy jóvenes o que van por tiempos más avanzados de la vida, guiado por un criterio: el talento. Y esto llama la atención en un país cuya población avanza en edad cada año y donde se escuchan frases como: “es que ya llegó a los 40 y es más difícil que lo contraten” o “es que está muy joven y tiene muy poca experiencia”.

Si escuchamos las frases que dicen las personas durante el día vemos que están cargadas de lugares limitantes, de pensamientos catastróficos o moldes que se repiten y pasan de boca sin cuestionamiento, como verdades absolutas, como presagios sin evidencia suficiente y que están destinados a repetir.

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Para él –y como sucede con muchos emprendedores–, el fracaso hace parte de los días y no es para siempre: en una puerta cerrada que no es absoluta y que demuestra la necesidad de girar el camino, de buscar oportunidades en otro lugar. Y a esto se suma algo creativo: hace unos días, en su cuenta de Instagram, dijo algo que es difícil de escuchar: anunció el deseo de crear una gemela (ya tiene uno), gracias a la Inteligencia Artificial para que controvierta sus ideas, lo desafíe, le muestre otros puntos de vista o le discuta precisamente aquello de lo que está convencido.

Si miramos un país como Colombia, parecemos tenerlo todo: mares, biodiversidad, riqueza natural, personas capaces de trabajar con consistencia y esfuerzo, creatividad, sensibilidad y alegría. Sin embargo, nos falta inteligencia emocional y pensar distinto para resolver lo esencial. Horas antes de enviar esta columna, Medellín Cómo Vamos publicó el informe Medellín se mide: calidad de vida y percepción ciudadana 2025. Ahí hay un dato para celebrar: el hambre disminuyó del 28 % al 19 % en el 2025. Sin embargo, también se lee: “en Medellín cada vez nacen menos niños, pero los pocos que tenemos son cada vez más vulnerables”. Crear sin pensar en límites y como si el tiempo no fuera infinito es un elemento de la mentalidad de personas como Andrés Bilbao que se necesita. Y con urgencia.

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