Publicidad

Hay noches que son difíciles de olvidar. Los aullidos de dolor comenzaron a las tres de la madrugada, en aquella casa de antejardín en el barrio Malibú de Medellín. Matías, el perro dálmata que dormía a mi lado desde que era un cachorro, se lanzaba contra las paredes de forma inexplicable y salvaje. El veterinario lo explicó: sus patas quedaron impregnadas de un veneno que alguien esparció horas antes sobre la calle y que él lamió. Días después, la piel áspera e inmóvil anunció su muerte y lo mismo ocurrió a otros animales que salieron a pasear aquella noche.

Hace unos días, Vanessa Bustamante, una realizadora audiovisual de...

Conoce más

 

María(60274)26 de julio de 2021 - 03:18 a. m.
Los animales son un regalo del Universo, por eso son tan falsas las religiones que en sus "cielos" los animales no están incluídos y hasta los quemaban vivos. No sé que sería del planeta sin animales y sin plantas, un lugar lugubre y tenebroso.
Hector(31467)22 de julio de 2021 - 11:22 p. m.
Los animales: simple y llanamente los veo como regalos de Dios. Y me quiebra el alma ver algunos sufriendo.
Atenas(06773)22 de julio de 2021 - 10:41 a. m.
Perversa o infame es quien atente contra un animal sintiente, como esa señora, presa de desvaríos, q' aquí escribe y elogia el toreo; o como lo q' Ud describe contra las amadas mascotas en Medallo. No concibo, y mi familia más, un día sin un animal amigo, e igual comparto las sinergias q' en tal relación se dan. Hay como una gustosa descarga de adrenalina.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.