En un video de TikTok Abelardo de la Espriella contó que conoció a su esposa Ana Lucía Pineda desde que nació, porque ambos son de Montería, pero la relación surgió en Bogotá cuando él tenía 29 años y ella 19. La vio en la calle y pensó: “Esa cola no es de aquí (…) le dije al chofer ‘¡pégate!’, qué divina”. La reconoció y tomó el teléfono: “Madre, vi por acá a una de las mellitas Pineda”. La mamá le dijo: “Ese es el tipo de mujer con el que tú deberías salir, peladas de su casa, de tradiciones”. Pocos días después, ADLE almorzaba con otra amiga cuando la madre lo llamó a su oficina. Salió corriendo “porque yo intuía que era algo que tenía que ver con mujeres”. Lo que encontró le gustó: “Mi mamá me llevó a Ana Lucía con su hermana melliza y su hermana mayor. Me las llevó a las tres. Como quien dice, puedes escoger a ver cuál es la que más te gusta”. ADLE invitó a Ana Lucía a Miami y al mes y medio de noviazgo le propuso matrimonio.
En otros videos ADLE ha hablado sobre sus armas de seducción. Su manual es el del clásico macho que revisa un menú como si fuera una tienda por catálogo. Al congresista Polo Polo le dijo: “Yo soy lesbiano, me encantan las mujeres (…) el hombre puede estar muy enamorado pero un buen culo lo descuadra”. En ese esquema mental, al que no ha llegado ni la primera ola del feminismo, la mujer es un maniquí que vale por su belleza física. Su destino es tan mágico como el de la patria milagro: esperar que un príncipe azul y conquistador la descubra.
El 21 de junio, tras conocerse que Abelardo de la Espriella será presidente y que 12,7 millones votamos por Iván Cepeda, la actriz Diana Ángel preguntó en Twitter: “Abelardo, decime, ¿qué se siente tener de opositora a tanta gente?”. Desde la cuenta de campaña @AbelardoPTE respondieron con la amabilidad que súbitamente invadió esa noche al candidato electo: “Los vamos a conquistar, vamos a resolver los problemas de la gente, nos ganaremos su apoyo con hechos y resultados, no con promesas. Ustedes gobernaron para un 40 % y nosotros lo haremos para todo Colombia y con el pasar del tiempo hasta los detractores de hoy estarán de nuestro lado”.
Me llama la atención la expresión “ustedes gobernaron” para una ciudadana sin cargo público, y me repele esa prepotencia de macho seductor que afirma “los vamos a conquistar”, “hasta los detractores de hoy estarán de nuestro lado”. Es la misma lógica del galán de telenovela, enamorado y obsesivo, que cree que el rechazo que sufre es un malentendido transitorio que se resolverá con galantería, insistencia y tiempo. Es como si la mitad que marcó la otra opción en las urnas no fuera una oposición política válida y vigorosa, sino una manada de gente equivocada, desinformada o manipulada. La misma retórica falaz y estigmatizante del “voto fusil”.
Pronto descubriremos cuál versión de Abelardo conquistador gobernará a la mitad del país que no lo eligió: el seductor que desea que nos pongamos de su lado, o el violento conquistador que comanda una cruzada destripadora para imponerse “por la razón o por la fuerza”, como anunció el candidato la noche en la que ganó la primera vuelta presidencial.