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En el barrio Juan XXIII de Buenaventura este año se han dado 39 enfrentamientos armados entre las bandas La Local y La Empresa, reductos de los Urabeños, que se disputan el control territorial porque el sector es estratégico como ruta de salida de droga. De esta guerra muchas víctimas han sido civiles, los combates públicos obligan a que los oriundos asustados cierren negocios, pero también a que otros, sobre todo jóvenes, se armen y enfrenten por su cuenta a los bandoleros advenedizos. Así las cosas, la Policía, en razón de los detenidos por porte ilegal de armas de fuego, informa que en ese barrio el 69 % de la población anda armada. No se necesitan pesquisas especializadas, para deducir que alguien está abasteciendo las armas para esa violencia, los comerciantes de armas, como hienas golosas de guerras, andan al acecho de conflictos, cuando no los propician ellos mismos para asegurar clientes de su negocio.
También en los municipios Arbolete de Urabá y Hacarí en el Catatumbo, mucha gente anda armada, asegurándose o haciendo justicia por su cuenta. De nuevo la barbarie atizada por los que se favorecen del miedo y los que venden insumos para la guerra.
Por su parte, la senadora María Fernanda Cabal, partidaria estrafalaria del Centro Democrático, presentó un proyecto de ley para que se permita a la ciudadanía civil portar armas en defensa propia, argumentando que: “El estar armado sirve para proteger mi vida, porque yo no puedo tener un policía al lado mío y que el Ejército me acompañe en mis desplazamientos. Si cada delincuente sabe que hay una probabilidad de que ese civil esté armado, lo va a pensar dos veces”.
Durante siglos era lógico que llevaran armas los habitantes de ciudades primitivas expuestas a invasiones, con más veras durante las cruzadas en la Edad Media y después en la conquista de América con la proliferación de piratas asaltantes de las ciudades portuarias. Sin duda un gran progreso humano, para mejorar la convivencia, fue el superar el que los civiles usarán armas para defenderse de maleantes o para resolver entuertos particulares, progresaron las ciudades al dejar la seguridad general a. cargo de autoridades policiales y militares.
El caso histórico de autodefensa oficializada se dio en Norteamérica durante la conquista del oeste y particularmente en la fiebre del oro, allí fábricas de armas como Smith and Hueso, Collins, Winchester, vendieron por montones escopetas, rifles y revólveres, porque se hizo un hábito social el que hubiera armas en las casas y que todo adulto llevará un arma en el cinto como accesorio del atuendo, tan buen y cultural negocio se instauró en la sociedad estadounidense al colmo que aún hoy son legales las tiendas de armas al alcance de cualquiera, consecuente a ello son frecuentes matanzas de inocentes inermes en lugares públicos, perpetradas por depresivos o sicópatas salidos de alguna de las tantas guerreras que el imperio USA cumple en cualquier lugar del mundo.
Seguramente la senadora María Fernanda Cabal, porque al lado de su esposo líder de los ganaderos, presenció y le pareció normal que los empleados de los hacendados estuvieran armados, prestos a defender a los patrones de guerrilleros cuatreros y secuestradores. Ella fue testigo y comulgo con familias prestantes que participaron de las convivir y fueron condescendientes con los líderes paramilitares, por lo tanto ni se ruboriza al proponer una esperpento de ley nociva para el país. Es campeona en desfachateces, con el récord de ser la congresista que provoca más menes y mofas en las redes, pero más allá de su popular imbecilidad sus posturas corresponden a la mentalidad derechista, con representantes prominentes en el mudo.
El Centro Democrático, con presidente obediente, cumplió su cometido: hizo trizas el proceso de paz. Junto a las ventajas políticas que les da el retroceder el país a la barbarie, hay un negocio silencioso cuyo mercadeo infunde la belicosidad entre la población rural, para que crezca la clientela de su oferta de armamento al de tal y al por mayor.
