El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La secta de los abyectos

Alberto López de Mesa

08 de mayo de 2021 - 08:54 p. m.

Esta columna lleva el nombre de la obra de teatro que escribo, acaso para que en el ritual de la creación se me revele cuál es el horno de ultratumba en el que se forjan las almas abyectas de los rectores del partido Centro Democrático, que hoy, desde el gobierno, han impuesto con indolencia y alevosía un régimen autocrático y mortal.

PUBLICIDAD

Comparto aquí la sinopsis de este drama neorealista estructurado a modo de parábola satírica como alguna vez le aprendí al dramaturgo suizo Friedrich Dáürrenmant.

El contexto histórico de la obra es ahora, cuando los supremos dignatarios de la ultraderecha y el fascismo han perfeccionado los métodos de control y dominio y para mantenerse hegemónicos en todos los poderes, se han organizado en una logia proterva, anónima y global, ensañados en impedir, a toda costa, que se de el designio ético de la democracia, esto es que en ninguna parte del mundo los pobres, aún siendo mayorías, logren decidir el sistema económico y de gobierno y menos que elijan representantes y mandatarios que favorezcan el bienestar comunal y no den ventajas a ellos, los de las élites plutocráticas. Para asegurar el control global, los megalómanos pontífices del mal hacen presencia con satélites en los poderes financiero, militar, político, eclesiástico, comunicacional, informativo, empresarial, científico y donde puedan manipular las conciencia mundial e incidir para que el devenir de los pueblos le convenga a sus ambiciones.

El ámbito es Colombia, un país de ubicación geopolítica estratégica, dotado de biodiversidad y de riquezas naturales, gobernado durante doscientos años por las mismas castas oligárquicas de mentalidad feudal y moralidad conservadora, que no han escatimado artimañas para proteger su hegemonía de sublevaciones populares y subversivos armados. Poblado de gentes con fisionomía especial resultado de un mestizaje pluriétnico, mayoritariamente de clases media, baja y muchos en pobreza extrema, sumisos y resignados a su condición, por tradición y por la ignorancia en que se les ha mantenido desde el propio Estado. El Pueblo encarnado por el público y presentado en las pantallas de los medios de como siluetas anónimas, protagoniza el drama.

Justamente en un paraje colombiano se dio silvestre un titán del fascismo a la criolla, Álvaro Uribe, engendro de la sagas que idolatran el pecunio, veneran la moral del avispado y se procuran la riqueza fácil. Él sin recatos protagoniza al villano que para satisfacer su patológica avidez de poder, se hace dignatario y representante de la logia proterva en su patria, y aliándose con píos e impíos y con ricachones de vil ralea, todos los cuales financian y apoyan su ascenso a la presidencia convencidos de que solo él los librará de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia imponen su ley en zonas rurales y exigiendo cuantiosas vacunas a terratenientes y multinacionales que explotan las riquezas naturales del suelo y el subsuelo patrio.

En el acto de posesión el presidente elegido iza una U de hierro con dos puntas de flechas filudas en sus extremos que será el escudo emblemático de La Secta de los Abyectos cuyos principales llegan a la ceremonia luciendo el brazalete con la U emblemática, la misma que identifica al batallón paramilitar que ese día junto al Ejército interpretan saludos marciales y el himno nacional en señal de obediencia al nuevo mandatario.

En la pantalla comunicacional se proyecta a ritmo de video clips y con música triunfal, imágenes de su mandato guerrerista y sangriento, vitoreado por sus aliados internacionales de la logia y por los plutócratas copartidarios y de fondo deforestaciones y en siluetas el pueblo abatido.

Una fila de mujeres cargando ataúdes, como un rumor se escucha su lamento: “Uribe asesino. Mataste a nuestros hijos, los guerrilleros siguen vivos.

En el proscenio se iluminan la orquesta de tambores y acordeones que agradecidos honran con sus cantos al mandatario. Reporteros de varios noticieros ignoran el desfile fúnebre y en cambio apuntan en tropel micrófonos y cámaras hacia el festejo justo cuando llega el presidente y su cortejo de secuaces. En su alocución para el público y registrado por los medios de comunicación, rinde cuentas exitosas de su gestión. El coro de madres y viudas se lamenta: “Uribe asesino. Las bajas son falsos positivos.

No ad for you

El presidente, en tono persuasivo, explica que para acabar con el enemigo él debe ser reelegido.

Enseguida, tres elegantes damas de la secta abyecta con las urnas del referéndum, buscan entre el público los votos para aprobar la reelección, junto a ellas milicianos paramilitares rondan amenazantes, alguien furtivo premia con billetes los que votan si a la reelección.

No ad for you

Fanfarrias jubilosas y la orquesta de acordeones festejan la reelección de Uribe que ingresa a la escena cabalgando un alazán de paso fino, reconocido por los presentes como caudillo de los abyectos. Él mismo, desde su caballo, alzando una copa brinda por su segundo mandato y da inicio al festín de las prebendas:

Invitados magnates financieros y empresarios nacionales e internacionales. El ámbito está decorado con logotipos corporativos: AVAL, ODEBRECHT, BID, MINESA, OXI, COCA-COLA, ORBITEL, POSTOBÓN, ETC.

No ad for you

El jinete presidente recorre la escena presentado a los de la secta que exponen públicamente su función:

Yo Fernando Londoño soy heraldo orgulloso de la ultraderecha, por mi voz el pueblo colombiano sabrá que nos debe obediencia.

No ad for you

El trío femenino, La Cabal, la Valencia, La Ramírez, en coro: nosotras aseguramos las alianzas con patricios y caciques en todo el país.

Yo Andrés Felipe Arias desde el ministerio de cultura (muestra un maletín con dinero y el letrero Agro ingreso seguro) premio a los terratenientes por su irrestricto apoyo y para que no olviden mi nombre en las próximas elecciones.

No ad for you

Los supremos comandantes de los Ejércitos Nacional y Paramilitar explican orgullosos que sus guerras le aportan a la secta las tierras de los campesinos desplazados y el conveniente miedo de la sociedad.

También se presentan José Obdulio y Ordóñez y los demás que desde sus instancias contribuyen al dominio del país.

No ad for you

Enseguida en la pantalla comunicacional y a ritmo de vídeo clips se muestran imágenes publicitarias de los logros del gobierno. Peto la protección es interrumpida por las denuncias con megáfonos que hacen delegados del Consejo de Derechos Humanos u de ONGs sobre las masacres perpetradas por paramilitares.

Desde un púlpito en el centro del escenario el presidente, como acto de sierre de su mandato, dicta la Ley de Justicia y Paz y enseguida y en presencia de todos los de la secta entran al escenario los paramilitares que en fila se despojan de sus armas y de sus prendas militares. (Aplausos y exclamaciones de viva la paz)

No ad for you

Uribe glorioso y ufano desciende del púlpito y señala entre sus secuaces a Juan Manuel Santos como su sucesor, le coloca la banda presidencial y le entrega el cetro con la U emblemática de la secta comprometiéndonos a que exterminar a sangre y fuego a los " bandidos terroristas de las FARC”.

El escenario se oscurece. Aun lado llegan sigilosos el presidente Santos y dos comandantes de las FARC, en voz baja y atentos a qué nadie los observa pactan iniciar un proceso de paz. Pero desde el otro lado de la escena alguien enmascarado ha escuchado todo y correa a buscar al líder Uribe, quien al saberse traicionado entra en cólera.

No ad for you

El escenario sigue a oscuras, Uribe, paranoico, furioso, fuera de control le confiesa a los de la secta los peligros que corre su integridad y su honra en el gobierno del traidor.

Se han destapado: su participación en la creación del paramilitarismo, se le acusa de ser el autor intelectual de varias masacres, de haber tenido alianzas con narcotraficantes.

No ad for you

En ese instante se ilumina la escena y desde las tramoyas caen palomitas blancas de papel, resuenan trompetazos de paz y al centro del escenario llegan vestidos de blanco y portando un librote, el presidente Santos y Timochenko, en el proscenio y ante el público y los medios de comunicación firman LOS ACUERDOS DE PAZ.

Entre sombras. Los de la Secta de los abyectos protestan airadamente, alegan que se le entregará la moral del país a los terroristas, que todos sus crímenes quedarán impunes.

No ad for you

Peor es la reacción, cuando en la pantalla comunicacional se ve el momento en que los reyes de Noruega le entregan al presidente Santos el premio Nobel de la Paz.

Uribe le grita corrupto y lo acusa de haber usado dinero del erario para comprar el Nobel.

No ad for you

Londoño promete que hará “Trizas los acuerdos de paz”

José Obdulio avisa que el comunismo germinará en Colombia.

Un prelado de la iglesia bate el hisopo echando agua bendita al público para exorcizarles los demonios del comunismo.

El escenario vuelve a oscurecerse entran, por la izquierda el presidente Santos con el mamotreto de los acuerdos bajo el brazo y por la derecha el expresidente senador Uribe con vídeos en CDs.

No ad for you

Uribe: (Iracundo) Nunca te perdonaré. Traicionero.

Santos: (Conciliador) Usted y yo, unidos, podemos ganar mucho con la Paz.

Uribe: Con tu maldita paz dañas mi negocio que es y será la guerra. Además ahora me pones en la picota pública, me echas la justicia. (Le muestra los CDs) Pero no puedes abrir tu bocota contra mi. Tu tienes el rabo de paja y aquí tengo las pruebas. (Amenazante) Destruye de una vez esos acuerdos.

Santos: (Coloca el mamotreto sobre un pedestal en mitad del escenario) Que decida la ciudadanía. (,Al público) Hagamos ya mismo un plebiscito y que el país vote por el SI o por el No

No ad for you

Al punto, Uribe se reúne con los de la secta de abyectos, los que una vez deciden en secreto la estrategia se integran entre el público y reparten cartones del NO.

El presidente como animador de una lotería indica: Ciudadanos colombianos en sus manos está el destino de la patria. ¡Levanten sus cartones!

No ad for you

El y algunos entre el público levantan cartones con el SI. Los abyectos lograron mayoría de cartones con el NO.

Juan Manuel Santos cabizbajo, notoriamente triste, coloca su banda presidencial sobre el mamotreto y exclama: “Aquí termina mi misión. Dejo a mi sucesor la responsabilidad de hacer cumplir los acuerdos y lograr la paz definitiva de la patria.

No ad for you

¡Tramposo! – le gritan en coro los de la secta -. Ganamos los del No. Reconozca que perdió. No imponga lo que el pueblo ha rechazado.

Santos se retira orondo.

Uribe, con la justicia nacional e internacional gruñéndole en la oreja, necesita recuperar el gobierno, ganar las elecciones con un candidato obediente. No podía arriesgarse con otro traidor. Elije al a Iván Duque, por bisoño y por su obediencia de pelele. Por si acaso le pone brazaletes en las pantorrillas y en las muñecas para manipularlo a control remoto como a un monigote sin albedrio

No ad for you

El diseño de la campaña ganadora tiene tres estrategias que cumplirán al pie de la perro los miembros de la secta.

Primero meten miedo a la gente asegurando que el candidato Gustavo Petro, principal contenedor, representaba la satánica ideología “castrochavista” y en un gobierno suyo Colombia terminaría tan arruinada como Venezuela.

No ad for you

Lo segundo era dividir los votos de la oposición alentando la popularidad de un candidato mediocre, Sergio Fajardo, seguros de que en una segunda vuelta se plegaría a favor de los abyectos.

Y lo tercero reforzar las trampas de siempre, compra y trasteo de votos, fraude con las planillas de conteo de votos y personal aliado dentro de la Registraduría.

No ad for you

En efecto Iván Duque ganó en segunda vuelta con 11 millones de votos contra 8 de Petro.

En seguida el Centro Democrático, ahora partido de gobierno, el presidente Pelele y los principales de la secta, se apuran a asegurar el dominio total, empezando por cumplir la consigna perversa: “hacer trizas los acuerdos de paz”: reducen el presupuesto para la paz, incumplen la restitución de tierras, reaccionan con negligencia ante los asesinatos sistemáticos de líderes sociales, difaman y obstaculizan el proceder de la Jurisdicción especial para la paz lo cual obligan disidencias de las desmovilizadas Farc y en efecto alientan nuevas guerras tan conveniente para ellos.

No ad for you

Al mismo tiempo se nombran miembros de la secta en todas las instancias de control para asegurar la inmunidad y la impunidad del caudillo.

Con tan buena suerte que coincide la consumación del plan macabro con la pandemia del Coronavirus y con la excusa de la emergencia sanitaria el presidente pelele cumple sin obstáculos lo que le ordena su manejador.

No ad for you

En lo legislativo, el control político de los congresistas de oposición, sin sesiones presenciales es casi inocuo, o sea que el gobierno impone su noción de desarrollo y el modo de la institucionalidad.

En lo económico, con la excusa de la emergencia Covid el país se endeuda con el Fondo monetario internacional y con el Banco Interamericano de Desarrollo, buena parte de esos dineros se invierten en publicitar la imagen del gobierno y en favorecer a los grandes empresarios que financiaron la campaña y a las empresas de la secta de los abyectos.

No ad for you

En la emergencia se evidencian las inequidades y las falencias estructurales en el sistema de salud, en el sistema educativo. Se nota el desempleo y la pobreza generalizada. Y ante tan patética realidad, el caudillo esquizofrénico, acosado de imputaciones y señalamientos por sus tantas maldades aún impunes, decide, ordena, regaña, manda a la loca, como todos los tiranos en el ocaso de su poder.

Su presidente monigote, inepto para el rol que se le endilgó, mal actúa el modo autócrata: acepta la orden gringa de fumigar la coca con glifosato, probar el fracking, da indebidas licencias ambientales a multinacionales mineras, nombra amigotes aquí y acullá y lo peor, atenido al impotable ministro de hacienda Alberto Carrasquilla, cuyo desprecio a las clases pobres lo ostenta con descarada ufanía, así sobreactuando el despotismo, con la anuencia del monigote presidente, presentó para la aprobación del congreso la reforma tributaria que enmendará el déficit y el desfalco, dónde los más ricos paganq menos impuestos que los pobres.

No ad for you

Pero Uribe, su presidente monigote y todos en la secta de los abyectos, absortos en su ambición de poder, en su inmunda codicia, ni siquiera le intimida la concientización cada vez más creciente entre el público.

Se pavonean autoritarios no obstante las gentes anunciaron un Paro Nacional.

La gente empobrecida, hambrienta, indignada por las injusticias y los asesinatos impunes de defensores de derechos humanos, las sínicas ventajas para los magnates y los grandes industriales. Se toma el escenario sin miedo al contagio mortal, prefieren el contagio virulento que la muerte por hambre.

No ad for you

Se sorprenden los gobernantes por tremenda protesta, la infiltran de vándalos para desprestigiar las justas demandas, pero es tan legítima y tan sentida la multitudinaria manifestación, y tan soberbio Uribe, y tan pusilánime el presidente monigote, que en ves de conciliar, de dialogar y buscar consensos ordenan la acción de las fuerza pública, del ejército.

En el escenario el mamotreto de los acuerdos está incendiado, en la pantalla se ven en siluetas las multitudes enfrentadas con policías y militares. Las pantallas de los telenoticieros muestran los disturbios, el vandalismo.

No ad for you

EPÍLOGO.

En el escenario oscuros, el presidente monigote, asustado, sentado en una silla suda tembloroso. Entra Uribe respaldado por los de la secta.

URIBE: (Confronta al monigote) No tuviste huevas suficientes para imponer la reforma tributaria. Si no haces algo ya para calmar la turba enardecida, deberás abdicar. Aceptarás públicamente que solo yo puedo salvar la patria del caos populachero.

FIN

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.