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Las responsabilidades

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Alberto Valencia Gutiérrez
02 de septiembre de 2026 - 05:05 a. m.
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El proyecto de retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional (a pesar de las críticas que se puedan hacer a esta institución) y los esfuerzos por bloquear la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) son un claro mensaje del régimen de impunidad que se quiere restablecer en este país en el nuevo gobierno de extrema derecha. Todo el mundo está de acuerdo con la paz, siempre y cuando se imponga un régimen selectivo de responsabilidades consistente en considerar que durante los difíciles años de conflicto hubo un agresor (las guerrillas) y la respuesta de la sociedad y del Estado fue un ejercicio de legítima defensa, a pesar de los horrores cometidos.

Cuando un país ha pasado por un grave conflicto interno o una guerra con el exterior, debe resolver, al menos, tres problemas para recuperar su estabilidad: la reparación de los daños y la atención a las víctimas; la asignación de responsabilidades por las exacciones cometidas; y la elaboración del significado de lo sucedido, es decir, la construcción de una “memoria ejemplar” que permita incluir los acontecimientos en una secuencia histórica con sentido. Del éxito de estas tres tareas depende la posibilidad de consolidar una “paz estable y duradera”, meta de la cual Colombia está bastante lejos.

La lista de países del mundo que han pasado por este proceso es bastante amplia en todos los continentes. Alemania, España y Francia han tenido que vivir un “duelo histórico” por su participación en la Segunda Guerra Mundial, la dictadura de Franco o la Guerra de Argelia, respectivamente. En América Latina tenemos el caso de los países que vivieron dictaduras militares atroces para cuya superación crearon “comisiones de la verdad”. En Colombia, La Violencia de los años 1950 tuvo una precaria salida institucional, porque el Frente Nacional, ideado para ponerle fin, fue un pacto de impunidad y de “perdón y olvido”. La única excepción la constituyó la publicación en 1962 del libro La violencia en Colombia de Germán Guzmán (y otros) que contó con todo detalle “lo que no se podía revelar” y causó gran conmoción.

Hoy en día, las víctimas han ganado gran protagonismo y contamos con un amplio material acerca de las últimas cuatro décadas, construido por el CNMH y la Comisión de la Verdad. El problema esencial está en la segunda tarea: ¿cómo asumir las responsabilidades frente al conflicto? El hecho es que la figura jurídica de la legítima defensa, que prescribe una proporcionalidad entre la agresión y la reacción (Art. 32:6 del Código Penal) no es suficiente. Los grupos guerrilleros tuvieron una enorme responsabilidad en lo sucedido pero la reacción de la sociedad y el Estado no fue simplemente un acto defensivo: los paramilitares comenzaron como grupos “contrainsurgentes”, pero rápidamente se convirtieron en depredadores, igual o peores que sus enemigos; los “falsos positivos”, las masacres indiscriminadas, etc.

Un verdadero juicio de responsabilidades debe incluir a los grupos guerrilleros, a las bandas paramilitares, a sectores civiles que las apoyaron y a sectores de las fuerzas militares. Éste fue el proyecto que se esbozó después de las negociaciones con las FARC y que se cristalizó en la JEP, a pesar de los recortes que sufrió.

La tarea no es fácil en un conflicto que no ha terminado. Colombia ha pagado un elevado precio por no haber podido resolver institucionalmente, como era debido, La Violencia de los años 1950. Actualmente estamos en una situación similar. La salida extrema sería la posibilidad de una “Ley de punto final”, que tendría como prerrequisito el reconocimiento de las responsabilidades por cada uno de los actores comprometidos, tarea casi imposible.

Alberto Valencia Gutiérrez

Por Alberto Valencia Gutiérrez

Profesor Titular en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle (Cali). Doctor en Sociología Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.albertovalencia2010@gmail.com
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Tulio Claudio (70717)03 de septiembre de 2026 - 01:40 p. m.
No hay salvación si no hay la creación de un amplio, numeroso y mayoritario movimiento popular que se encargue de corregir el profundo desequilibrio económico político, social y cultural del entramado social colombiano, pero ni tanto que queme al santo...porque ya la izquierda democrática empieza a caminar con botas de gigante, en una marcha que todos los días crece lentamente, pero crece, mientras lo viejo no termina de morir y lo nuevo apenas está comenzando su naciendo. Póngale la firma.
Lucila Castro de Sanchez(60806)02 de septiembre de 2026 - 06:17 p. m.
Todos evaden su responsabilidad y sôlo las vîctimas,que sufrieron tanta mezquindad y dolor,son las ûnicas qye la recuerdan,reclaman,pero nadie las oye. LA JUSTICIA ES LA COMPLICE PRINCIPAL.
Mario Giraldo(196)02 de septiembre de 2026 - 05:52 p. m.
Cuando el imperio Romano quiso conquistar el centro-norte de Europa, después de años de guerras infructuosas llego un emperador que les propuso un acuerdo comercial, contratarlos como miembros del imperio y entregarles utilidades sobre las ganancias..... a los generales les dieron tierras y oportunidades comerciales... ahi empezaron décadas de paz.
Mario Giraldo(196)02 de septiembre de 2026 - 05:43 p. m.
Los juicios a los genocidios de la segunda guerra mundial empezaron menos de 6 meses después del fin de la guerra, duraron 11 meses y produjeron condenas para 22 lideres nacis y 179 oficiales menores. La justicia se dio por servida, las reparaciones se hicieron a nivel nación, con inversiones para reconstruir la estructura económica de los países.... en ABE tenemos un presidente que fue elegido gracias a su promesa de seguir la guerra.....
Ccdaw(0kmc6)02 de septiembre de 2026 - 12:01 p. m.
En esta época digital, cuando comenzarán los actos de resistencia dirigidos por el pacto histórico?
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