Seremos recordados por las reglas que quebrantamos, así lo he leído en algún libro en estos días. Mientras aquellos que siguen las modas y tendencias se preocupan por parecerse, conformarse y adaptarse, los verdaderos innovadores, aquellos que marcan la historia, crean algo nuevo y van en dirección contraria. Se rebelan contra las convenciones y emprenden el camino de la innovación. No multiplican lo que ya existe, sino que inventan algo nuevo. No siguen una moda, sino que la crean. De esta manera, inyectan en la sociedad una novedad que tiene el poder de transformar las dinámicas sociales de una época. Un ejemplo ilustre de liderazgo innovador fue Mary Quant, quien falleció la semana pasada a los 93 años. A ella le debemos, a finales de los años 60, la adopción universal de la minifalda, que se convirtió en una representación de la emancipación femenina y la liberación de las restricciones sociales y culturales impuestas a las mujeres, un símbolo de rebeldía y provocación.
De hecho, Mary Quant fue una pionera a la vanguardia de la escena del Swinging London. Contribuyó de manera fundamental a definir la cultura juvenil a finales de los años 50 y 60. En 1955 abrió su boutique Bazaar en la capital británica, que pronto se convirtió en un lugar de encuentro popular para mujeres jóvenes. Allí iban con sus amigas de compras, así como a disfrutar de la música y las bebidas. Fue el amanecer de una década que protagonizó un conflicto generacional, cuando los jóvenes no solo se limitaron a protestar, sino que también pasaron a la acción. Se convirtieron en los protagonistas de una contracultura que cuestionó los paradigmas de la sociedad burguesa. Los primeros diseños de Mary Quant influenciaron el espíritu de aquel tiempo gracias a un concepto moderno de simplicidad, comodidad y facilidad de uso. Contribuyó así de manera fundamental a cambiar toda la silueta femenina.
La diseñadora británica nació en Londres en 1930, hija de padres maestros de Gales. Aunque no se formó en diseño, experimentó con la ropa desde temprana edad. Incluso en la escuela desafiaba los códigos establecidos. De hecho, fue allí donde comenzó a acortar sus faldas. En su autobiografía recuerda haber observado a una niña en su clase de tap con una falda corta, como inspiración para la minifalda. Pero sus innovaciones no se limitaron solo a la minifalda. Quant también defendió las mallas, especialmente en colores brillantes e inusuales. Nuevamente, aunque ella no las inventó, el “efecto Quant” hizo que se volvieran populares. Los pantalones cortos, los mamelucos y los impermeables de PVC también se remontan a su trabajo y, de manera inusual para la época, utilizó modelos de color, incluida Donyale Luna. Mary Quant fue una precursora y una líder empresarial que abrió nuevos caminos, que nos invitó a adoptar nuevas perspectivas. Su legado nos invita a asumir el esfuerzo de no seguir pedestremente las modas, sino de encontrar nuestra manera de ser creadores, buscando e inventando nuevas formas de ver las cosas, de vivir, de solucionar problemas.