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Metamorfosis

Aldo Civico

16 de agosto de 2022 - 12:30 a. m.

Si miro hacia atrás, a la metamorfosis que han tenido a lo largo de mi vida mis pensamientos, valores, gustos y visiones, puedo constatar que los seres humanos, junto a todo lo creado, somos un devenir permanente. En esto está la posibilidad de una transformación. Cuando nos referimos al ser, a nuestra identidad, nos referimos a esta noción como si fuera una realidad estática y definida, como si fuera una imagen reflejada en un espejo plano que nos da la ilusión de ser una reproducción exacta de la realidad. Pero lo estático no existe, es una ilusión o hasta un mito. Además, es un mito peligroso, dado que a lo largo de la historia ha justificado la violencia, el genocidio, los actos iliberales, como el atentado contra la vida del escritor Salman Rushdie. En cambio, la verdadera dimensión del ser es el devenir, es la metamorfosis.

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Para los pensadores franceses Deleuze y Guattari cada transformación creativa es un “devenir-otro”. De tal manera que nuestra identidad no es algo sólido y rígido, sino que es fluida y flexible. Somos devenir y por eso somos capaces de transformaciones hacia nuevas direcciones, de traspasar límites, de ascender a nuevas cimas. A eso, además, nos exponemos cuando nos dejamos contaminar por el arte, la cultura pop, la moda. Nos abrimos a la posibilidad de crear un nuevo mundo.

Alguien que de manera constante nos recuerda que somos devenir es Alessandro Michele, el ecléctico director creativo de Gucci. Lo hizo nuevamente durante Exquisite, el desfile prêt-à-porter donde quiso comparar los atuendos con los espejos mágicos mencionados en los tratados de catóptrica del siglo XVII. Colocados en preciosas wunderkammer, estos espejos barrocos cambian las líneas y las formas de una imagen. Se convierten en máquinas que expanden y transforman la percepción y la construcción de la realidad. Rompiendo los límites del espacio, allanan el camino para el escape. Para Alessandro Michele, reconocido como el alquimista y el chamán de la moda internacional, las prendas tienen el mismo propósito que aquellos espejos barrocos; se convierten en máquinas que transfiguran y expanden quienes somos, regalándonos la posibilidad de un eterno devenir.

Esta invitación a experimentar y al devenir-otro está presente, por ejemplo, en la noción de fluidez de género que Alessandro Michele propuso en las impresionantes prendas de la colección Exquisite, como el atuendo que abrió el desfile: la modelo llevaba un estupendo traje masculino en azul marino cruzado. De esta manera, Alessandro Michele vuelve a recordarnos que tenemos la posibilidad de ser y existir más allá de los límites establecidos. Los atuendos, escribe el director creativo de Gucci en las notas del desfile, “son un medio que nos permite reencantar al mundo”. Hoy más que nunca, vivimos en una zona liminal donde devenimos permanentemente. Porque somos transformación, somos metamorfosis.

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