Pensar a través de la moda es un ejercicio interesante. Porque la moda no es simplemente glamur, pasarelas y la extravagancia de los atuendos. Es también un sistema simbólico y una plataforma desde la cual se puede reflexionar sobre temas sociales y culturales. Es como dar una ojeada a las dinámicas más profundas e inconscientes de nuestro presente, el futuro que está emergiendo. Porque, finalmente, una colección nunca es puramente el fruto de la mente creativa de un diseñador de moda que vive en una torre de hierro, aislado de su entorno; sus creaciones son el producto de una variedad de fuerzas sociales, económicas y culturales que dejan su huella en las prendas.
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Entonces, si miramos la reciente Semana de la Moda en París y en particular la colección de Maria Grazia Chiuri para Dior, la impresión es que vivimos en un momento de crepúsculo, o sea, en una fase de transición, cuando el mundo familiar que nos ha moldeado hasta hoy está muriendo mientras que el futuro que nos espera aún no ha emergido. Somos testigos de una época en la que aún nos condicionan paradigmas obsoletos del pasado sin que los nuevos se hayan posicionado. De allí la sensación de incertidumbre, desconcierto, ansiedad que percibimos en nuestra cotidianidad. Por esto, nos parece que mucho de lo que vivimos hoy es como un déjà vu de décadas pasadas, que creíamos haber trascendido.
Indagando en los archivos de Dior, Maria Grazia Chiuri se encontró que el optimismo del new look se desvaneció en la prevalencia de un monocromático oscuro y nervioso con el emerger del existencialismo y del neorrealismo. Christian Dior innovó la moda con el new look, una silueta que lanzó en 1947 caracterizada por faldas amplias, cuerpos ceñidos y cintura de avispa. En la posguerra les devolvió a las mujeres el gusto por el glamur, lo sexi, el lujo y la feminidad. Pero, contemporáneamente, el optimismo de la posguerra convivía con las inquietudes del existencialismo y del neorrealismo italiano reflejado en las películas en blanco y negro de Roberto Rossellini, Vittorio De Sica y Luchino Visconti. Por ende, para la colección de otoño 2023 que presentó en París la semana pasada, la directora creativa de Dior se inspiró en las inquietantes sombras de la posguerra. Sus referentes han sido figuras femeninas como Édith Piaf y la hermana del mismo Christian Dior, Catherine, quien militó en la resistencia francesa contra el nazismo, sobrevivió a los campos de concentración y en la posguerra logró ser una exitosa florista. La diseñadora italiana de esta manera quiso hacer un homenaje a la resiliencia de las mujeres que, ayer como hoy, han sufrido, luchado y resistido.
La predominancia del negro, la forma en que la espalda de una chaqueta se aleja flotando del cuerpo, un suéter de mohair encogido con estampado de rombos, entre otros estilismos, interpretaron la resiliencia de la mujer austera que avanza, en medio de la intemperie, hacia el futuro que quiere emerger. En lo femenino existe la esperanza de un nuevo amanecer.