“Hay una grieta en todo, así es como entra la luz”, escribió el cantante canadiense Leonard Cohen. Estas palabras bien resumen el significado más profundo de la hermosa nueva miniserie italiana Todo pide salvación, que puedes ver en Netflix (muy recomendada). La historia nos ofrece una mirada empática sobre el tema de la salud mental. Nos cuestiona sobre el concepto de la normalidad. Lo hace justo cuando la cuestión de la salud mental se presenta hoy como una emergencia por enfrentar.
Cuando se despierta en la cama de un hospital psiquiátrico, el joven Daniel está aturdido. No entiende dónde está y por qué algunos locos a su alrededor lo miran con curiosidad. En una conversación con un médico descubre que sus papás decidieron internarlo después de un ataque psicótico. En el transcurso de los días, unos flashbacks le recuerdan lo que sucedió durante una noche que comenzó con drogas y alcohol en un club y terminó en su casa, donde empujó violentamente a su padre. Al principio, Daniel se rebela. No acepta la hospitalización forzada. No se identifica con sus compañeros de cuarto. Él no se considera uno de ellos. Es con el pasar de los días que Daniel empieza a entender lo que pasó y acepta su condición. Al acoger su estado, el joven se abre a la amistad y al amor. Demuestra una sensibilidad peculiar para identificarse con el sufrimiento del otro, lo que a su vez le procura un dolor agudo en su interior. Pero cuanta más compasión muestra por la difícil situación de sus compañeros de cuarto, más empatía finalmente tiene por sí mismo. Ve su propia humanidad reflejada en los demás. Se reconoce a sí mismo. Su humanidad está herida, pero es precisamente a través de esta herida que entra una luz que la ilumina. Deja huellas de su experiencia y sus descubrimientos en poemas que recoge en un cuaderno. Para Daniel, el dolor se transforma en arte y el arte en medio de curación.
Pero esta sanación no es un volver a ser como antes, sino una nueva normalidad que surge a partir de la integración de la luz que la misma condición de salud mental facilitó. Es la reconciliación con una nostalgia profunda, con una experiencia del paraíso que está sembrada en lo más hondo del subconsciente, desde los tiempos previos a la irrupción de la muerte y el tiempo en nuestras vidas, es decir, antes de percibirnos separados y de volvernos fragmentados. Por eso Mario, el más antiguo de los pacientes de la sala psiquiátrica, le sugiere a Daniel que los poetas, los artistas y los locos tienen una cosa en común: nadie les puede decir qué mirar y cómo mirarlo. “Una cosa tienes que recordar”, le dice el compañero, “sánate, pide ayuda cuando lo necesitas. Pero no permitas que alguien te cuente el mundo. Mantén tu mirada abierta y libre”.
Pienso que hoy todos necesitamos adoptar una mirada diferente sobre la salud mental y reconsiderar lo que es la normalidad. Una visión menos farmacológica y más humana. Ver Todo pide salvación puede ser un buen punto de partida.