Publicidad
15 Oct 2022 - 5:00 a. m.

Las universidades públicas, víctimas del conflicto armado

El pasado 27 de julio un juez de la república absolvió a cinco estudiantes, cuatro de ellos vinculados a la Universidad Pedagógica Nacional, que habían sido detenidos el 27 de septiembre de 2012, acusados de pertenecer a un movimiento guerrillero. Estos hechos fueron conocidos en los medios como “el caso Lebrija”, por haber sucedido en una finca de ese municipio de Santander.

Un policía infiltrado en la Universidad Pedagógica Nacional y que fungía como “líder estudiantil”, había ganado la confianza de los estudiantes, al punto que aceptaron una invitación a dicha finca. Una vez allá, fueron detenidos y posteriormente acusados de estar preparando material explosivo para cometer actos terroristas. Se trató, según el juez, de un Falso Positivo Judicial, que los llevó a perder diez años de su vida, tres de ellos en la cárcel.

La acusación de la fiscalía estuvo basada en los testimonios del policía infiltrado, quien señalaba, como parte de la prueba, que pertenecían a movimientos estudiantiles, como si esto fuera un delito en sí mismo. Un compañero de una de las estudiantes detenidas comenzó a hacer una campaña de denuncia, y días después habría sido asesinado, sin haberse esclarecido las circunstancias de dicha muerte (video grabado por una de las estudiantes).

Muchos casos como este podrían reseñarse en un nuevo informe de la verdad que muestre la forma cómo los movimientos estudiantiles, y con ellos las universidades mismas, especialmente las públicas, han sido víctimas de una persecución sistemática de organismos de seguridad del Estado, que los ha involucrado en los escenarios de confrontación y violencia del conflicto armado colombiano. Esto logra mostrarse, con toda claridad, en el Caso 52: Universidades y conflicto armado, del Informe de la Comisión de la Verdad que indica que entre 1978 y 1991 se contabilizaron 259 crímenes contra universitarios, y entre 1992 y 2003, se perpetraron 201 homicidios más.

Es cierto que los grupos insurgentes también han hecho presencia en las universidades y que allí han encontrado un terreno propicio para alimentar las filas de sus militantes. Esto hace más complejo el problema y termina siendo parte del proceso de estigmatización social que se ha construido en contra de nuestras universidades públicas. El Informe de la Comisión de la Verdad lo describe así: Los grupos armados crearon formas de dominar las universidades: Las guerrillas buscaron aumentar su influencia y el número de militantes. Agentes estatales y grupos paramilitares enfrentaron de forma violenta a estudiantes y docentes por actividades consideradas como expresión del `enemigo interno´.

En abril del 2012, la Universidad de Córdoba fue incluida en el Registro Único de Víctimas como sujeto de reparación colectiva, por la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), creada en ese entonces por la Ley de Justicia y Paz. Esto fue así, dada la infiltración del paramilitarismo que sufrió entre 1995 y 2008. Durante estos años fueron asesinados varios profesores, trabajadores y estudiantes, lo que condujo al desplazamiento forzado de muchas personas de la comunidad. Dicha inclusión la hacía Sujeto de Reparación Colectiva. Al día de hoy, muchos miembros de la comunidad consideran que no ha habido verdad, justicia, ni reparaciones plenas, como se prometió. Este, sin embargo, es un antecedente que sirve para animarnos a retomar el camino que nos lleve a encontrar, en los claustros universitarios, un lugar para pensar el nuevo país que queremos construir.

Hoy tenemos la tarea de reconocer la verdad de toda la violencia sufrida por las comunidades universitarias, por cuenta de los actores del conflicto armado, legales e ilegales, quienes sometieron a distintas formas de violencia, persecución y zozobra a estudiantes, profesores y trabajadores, considerando que la universidad constituía un objetivo que les otorgaba ventaja en sus estrategias político - militares.

Es necesario entender cómo es que las instituciones donde se forman nuestros profesionales se convirtieron en escenarios objeto de prácticas execrables de violencia, como el secuestro, la desaparición forzada, el asesinato de dirigentes, la tortura, las detenciones ilegales y arbitrarias, la criminalización de la protesta social con acusaciones basadas en falsos positivos judiciales, además de la utilización de prácticas de violencia para alterar el legítimo derecho a la protesta.

Algo ha pasado que nos acostumbramos a esto. Asociamos con ligereza, universidad pública, alteración del orden público y conflicto armado. Es una visión que estamos obligados a cambiar. Es el momento de despojarnos de ese imaginario y adelantar una gran campaña por el esclarecimiento de la verdad de lo que nos ha pasado en estas largas décadas de infiltraciones y contrainfiltraciones, que solo han dejado muerte, dolor y resentimientos. Debemos develar la verdad, reparar los daños, reconciliar al Estado, con la sociedad y la universidad, y comprometernos con la reparación integral y la no repetición.

Cada vez que alguno de los actores armados intervenga en la vida universitaria desde la legalidad o la ilegalidad, justificando la violencia como medio para obtener fines políticos, debemos repudiarlos, responder con un NO más, rotundo y claro. Para esto necesitamos el apoyo del nuevo Gobierno, de manera que podamos dignificar la academia, el arte, la tecnología, la ciencia y el pensamiento crítico, que es lo nuestro. Necesitamos los recursos para fortalecer la universidad como espacio de debate, conflicto no violento, creatividad e imaginación.

Desde la academia, nos comprometemos a buscar esa verdad que duerme en medio del dolor de las víctimas, a ellas, a sus familiares y a la comunidad académica les debemos el mantener la voz y la frente en alto, haciendo las denuncias sin miedo. Tal como nos lo han pedido las víctimas, trabajaremos para que la sociedad reconozca el grave daño que le ha causado este conflicto armado, a la inteligencia y a los sueños de miles de jóvenes que siguen esperando desplegar en la universidad sus proyectos de vida.

*Rector, Universidad Pedagógica Nacional.

Síguenos en Google Noticias

 

Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.
Aceptar