23 Nov 2021 - 5:30 a. m.

Las bajas de la paz

Hoy llega a Colombia el secretario general de la ONU, António Guterres, para la conmemoración de los cinco años de la firma del Acuerdo Final de Paz que se firmó en el Teatro Colón el 24 de noviembre de 2016, después de pagar los costos por la derrota del plebiscito, tras el desgaste de las intensas jornadas de renegociación con el uribismo y hasta del motín que le hicieron algunos militares al presidente Santos para que excluyera la responsabilidad por cadena de mando. De estos cinco años, tres han transcurrido durante la administración de Iván Duque, quien ha tratado, soterradamente, de desestabilizar el Acuerdo para lanzarlo al hoyo, al tiempo que posa ante la comunidad internacional de decidido implementador de lo pactado. Entonces vendrá el ritual de cuentas y balance en el que los políticos se ensalzan entre sí por el sacrificio que han puesto otros.

Entre los sacrificados hay militares y policías que ofrendaron sus carreras por hacer posible el Acuerdo de Paz. Hablé con varios oficiales de insignia del Ejército que me confiaron que haber apoyado el proceso de paz les costó una persecución interna, pérdida de amistades, señalamientos, amenazas y hasta problemas familiares. Hoy, ya desde el retiro, estos oficiales me pidieron la reserva de sus identidades por miedo a las represalias que puedan sufrir. “A mí lo que me da tristeza es que a los militares que hicimos las cosas bien, que trabajamos por los diálogos de paz, que no participamos de los falsos positivos ni de la corrupción, nunca nos llega un mensaje. Los políticos y la justicia sólo les hablan a los malos. No sé si seremos más los buenos o los malos, pero de que los hay, los hay”, me expresó un coronel que apoyó, entre otras, los traslados de los comandantes guerrilleros a Cuba desde la fase secreta.

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