A María Zabala le han dicho una y otra vez que su tragedia es un caso emblemático. Durante 33 años ha revivido en su cabeza la madrugada del 14 de diciembre de 1988, cuando los paramilitares de los hermanos Castaño llegaron a San Rafaelito, en el área rural de Montería, y asesinaron a su esposo, a un hijo, a otros dos familiares y le prendieron candela a todo. A su casa y a la de los vecinos. Muchos aún dormían y despertaron en medio del incendio. María Zabala, en ese entonces de 34 años, con siete hijos y en embarazo, tuvo que presenciar el horror y sacar fuerzas para enterrar a sus muertos antes de que los cerdos se comieran sus...
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