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5 Jul 2022 - 5:30 a. m.

Samy Merheg, el enmaniguado del Guaviare

Cuando Fernando Londoño aseguró que en el gobierno de Duque harían trizas el Acuerdo de Paz nunca imaginamos las formas que tomaría esa amenaza. Presentimos, sí, que en el Congreso tratarían de desvencijar las reformas que materializaron lo pactado, como intentaron; también era previsible que recortaran los recursos para la Jurisdicción Especial de Paz o la Comisión de la Verdad, que igualmente hicieron; pero nunca imaginamos que enviarían a una bandola de piratas legislativos a saquear los dineros de los 170 municipios priorizados por el Acuerdo de Paz. Una investigación de los periodistas Sebastián Nohra y Valeria Santos destapó, esta semana, el modus operandi y algunos de los nombres de los corsarios.

En febrero de este año publiqué una columna que alertaba sobre la deforestación en el Guaviare por cuenta de la ganadería y las obras de infraestructura (léase carreteras o condominios), y advertí que me resultaba extraño que San José del Guaviare estuviera inundado de publicidad del senador Juan Samy Merheg, del Partido Conservador, fiel representante de una familia de larga tradición de filibusterismo y mercadería. En ese momento no cuadraba que a un político risaraldense le diera por el repentino amor por la selva amazónica, ni que se desplazara en una docena de ocasiones hasta el Guaviare para fundar un bastión electoral. Pero las llaves aparecieron de la mano de los periodistas: un desfalco de más de $500.000 millones a través de los dineros del OCAD Paz que los parlamentarios se luchaban en Bogotá para repartirlo en coimas y obras. Coimas que les cobraban a alcaldes y gobernadores, y obras con las que hicieron campaña para conseguir votos en la región.

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