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Las bromas del Twitter

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Álvaro Camacho Guizado
23 de octubre de 2010 - 02:54 a. m.
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UN GRACIOSO ESTUDIANTE ME PUso hace algunos días a enviar un mensaje a El Espectador en ese mecanismo electrónico que llaman Twitter, en el que supuestamente yo dije que si el caso de los  mineros chilenos se hubiera producido en Colombia, aún hoy no se habría abierto la licitación para asignar el rescate.

Debo aclarar que yo no sé nada de esos trucos del tal Twitter, que a diferencia de un ex presidente, tan aficionado a enviarlos, tengo terror de esos mensajes, y que por tanto soy inocente de la broma. Eso sí, si yo supiera hacer eso y me arriesgara a enviar mensajes, diría que además de que la licitación se habría demorado, se la habrían asignado al grupo Nule. Agregaría que el hecho suscitaría varias protestas que conducirían a más de una tutela, y que los jueces se demorarían dos o tres meses en resolverlas, en primera instancia, en espera de nuevas sentencias de la Corte Suprema de Justicia.

Diría también que algún ex asesor de un ex presidente propondría la convocatoria de una constituyente que eligiera a éste como presidente para que acusara al terrorismo internacional de las Farc haber producido el derrumbe, dirigiera el rescate y recibiera de Piñera la máxima condecoración que otorga ese país.

Y un ex ministro del Interior exigiría que antes de rescatar a los mineros se hiciera una exhaustiva investigación para saber cuáles de ellos eran comunistas; cuál habría sido el papel de Chávez y Correa, y cómo se podría aprovechar el caso para conseguir más acciones baratas de alguna petrolera.

Algún otro uribista furibundo propondría que sacaran a los mineros y en cambio lanzaran a Piedad Córdoba en su lugar, tal vez acompañada por Gustavo Petro. Y los del DAS mandarían entre las vituallas unas escuchas electrónicas para averiguar qué andaban tramando esos peligrosos bolcheviques. Y sería claro que como se trataría de bolcheviques, la acción del DAS encontraría apoyo en algún procurador, quien agregaría que además de comunistas, los mineros son ateos.

Claro que los Nule se habrían asesorado de algún ex ministro del Transporte para hacer el operativo de ingeniería, de manera que seis meses después no se habría podido iniciar la operación, y parte de los costos irían a engrosar los bolsillos de un hermano de algún alcalde, que tendría que compartirlos con algún ex ministro de la Protección Social, quien habría argüido que los servicios médicos prestados a los mineros habían sido fundamentales para ganar adeptos al ex presidente mencionado arriba.

En el improbable supuesto de que los Nule iniciaran labores, muy posiblemente los giros correspondientes no habrían llegado, porque un contralor general habría glosado la cuenta debido a que la esposa de uno de los socios de la empresa no había entregado su partida de bautismo.

Claro que no faltaría un ex ministro de Defensa para quien el triunfo sobre las guerrillas estaba muy cerca, y que antes de un año se habría rescatado a los mineros, y los presidentes de Perú, Pakistán y los Estados Unidos lo habrían felicitado por sus eximios logros.

Afortunadamente yo no sé manipular un Twitter, y por eso mejor me callo, y me limito a alegrarme por el operativo de rescate.

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