El uribismo intentó hacer un gobierno de partido en 2018. Como en las épocas del bipartidismo en que el Estado era el botín del partido que ganaba las elecciones. Pero gobernar requiere gobernabilidad y esta necesita mayorías.
Además del interés de acaparar el control burocrático, el partido de gobierno temía darles participación a partidos que satanizó durante el gobierno anterior, acusándolos de élites políticas corruptas que en coalición con Juan Manuel Santos “les habían entregado el país a las Farc”, les habían robado las elecciones de 2014, eran cómplices de Maduro, etc. Y temían que hacerlo implicaba usar abiertamente la...
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