Era fácil prever que, en uno de los momentos más críticos de la crisis económica, social y de salud más grande de la historia del país, amenazar con subir los impuestos a los alimentos básicos, a los servicios públicos, a la gasolina, a la clase media vulnerable era tirar una granada contra el combustible derramado en un bosque seco.
El resultado ha sido que se dispararon la protesta social y el vandalismo en las calles, y Gustavo Petro y la desfavorabilidad de las instituciones y de la gran mayoría de líderes políticos en las encuestas. No se sabe qué es peor, hacerlo con sangre fría conociendo lo que podía sobrevenir o no tener...
Conoce más
