En una esquina de la Milla de Oro de Medellín, un niño indígena, solo, es invisible para los transeúntes en una noche de fin de semana. Ni su estatura ni el tamaño de sus pies descalzos ni sus brazos esqueléticos revelan su edad. ¿Cinco, siete, diez años?
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—¿Dónde están tu mamá… y tu papá?
Los ojos opacos, hundidos en sus cuencas, miran hacia la nada. Su pelo, escaso, se agita al viento como flequillo de diente de león. No entiende el español.
El riesgo de votar por personas sin conocimiento de lo público no radica solamente en el detrimento patrimonial que significa pagarles un salario, sino en la oportunidad de control político que se desperdicia con cada curul que busca ocupar titulares antes que solucionar problemas públicos. Los tontos tienen la habilidad —que linda con la hechicería— de distraer…
Mientras un youtuber de la patria “puso a pensar al país” en la nevera de la Casa de Nariño, la Procuraduría alertó sobre el incremento de muertes de menores de cinco años por enfermedades prevenibles. Según el Instituto Nacional de Salud, en la semana epidemiológica 43 (28 de octubre), en Colombia murieron 247 niños por desnutrición (DNT), 100 por enfermedad diarreica aguda (EDA) y 333 por infección respiratoria aguda (IRA). Desde 2021, los decesos por DNT han aumentado en un 64 %. El registro de EDA pasó de 87 casos en 2022 a 100 en 2023. La IRA disminuyó de 398 en 2022 a 333 este año. Las cifras confirmadas más altas son: DNT, La Guajira (52) y Chocó (31); IRA, La Guajira (32), Chocó (28) y Bogotá (27); EDA, La Guajira (17) y Chocó (16).
Nos “colgamos la medalla” de la OCDE, pero dejamos morir a 680 niños por enfermedades prevenibles. En las estadísticas OCDE 2021, ocupamos el cuarto lugar en mortalidad infantil por cada 1.000 bebés nacidos vivos: India (28,3), Sudáfrica (27,5), Indonesia (20,2), Colombia (17,3). El promedio es 4,2.
En la capital antioqueña, de acuerdo con la veeduría Medellín Cómo Vamos: “La desnutrición crónica en menores de cinco años crece. Pasó de 7,7 % en 2020, a 8,2 % en 2021, bajó a 7,3 % en 2022 y ahora en mitad de 2023 [pasó a] 9,8 %”.
Sobre esta alerta coyuntural, la Sociedad Colombiana de Pediatría recomendó acciones coordinadas a nivel nacional y territorial que incluyan el mejoramiento en el acceso a atención materno-infantil de calidad, sobre todo en áreas remotas, y a agua potable y saneamiento básico. Hace medio siglo, Héctor Abad Gómez (1921-1987), profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Antioquia, escribió una serie de notas recogidas posteriormente en el libro Manual de tolerancia (2007): “Sueño con una Colombia […] en la cual no haya ningún niño que muera por deshidratación, ni por ninguna enfermedad infecciosa prevenible […] En donde existan solamente aquellas enfermedades que la ciencia de la época no haya sido capaz de prevenir. Y en donde para estas exista atención adecuada y suficiente para todos”.
¿Qué pasó con De Cero a Siempre? ¿Quién les hace control a la Consejería Presidencial para la Niñez, al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y al Ministerio de Salud?
680 niños no contaron con la visibilidad de la tirilla del mercado de Gustavo Petro: la lista de prioridades de este país miserable.