*Invitamos a nuestros columnistas a contarnos de las ideas que defendieron y que, ahora, perciben de manera diferente. Esta columna es parte del especial #CambiéDeOpinión.
Detesto la palabra “empoderamiento”. El término que defendí durante décadas, hoy lo deploro porque ha sido vaciado de sentido por la publicidad y por la apuesta del patriarcado de instrumentalizar el discurso feminista para el beneficio de los “machos” (adjetivo que, por fortuna, no incluye a todos los hombres).
Son tres los hechos que considero centrales en esa deformación semántica: (1)...
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