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Imaginación y justicia

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Ana Cristina Restrepo Jiménez
12 de febrero de 2021 - 03:00 a. m.
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La verdad no es una. Quienes trabajamos a partir de la verificación y el contraste, con versiones de la verdad (abogados, periodistas, académicos, etcétera), permanecemos alertas al “detalle” que desmoronará o, por el contrario, hará crecer un testimonio, un documento, una prueba. Si se trata del conflicto armado, la labor es quirúrgica.

La verdad es otra ante la ficción; aunque los hechos históricos parezcan el patrón de la mímesis, el escritor se puede dar licencias. Y los lectores también, en la medida en que la narración nos conmueva. Cuando leemos a María Cristina Restrepo, Miguel Rivas, Jorge Franco, Piedad Bonnett, Laura Restrepo o Juan Gabriel Vásquez, entre otros, la ficción es otra forma de la verdad, incontrovertible porque proviene de ese territorio libre que es la imaginación del autor. (La no ficción está sometida a la camisa de fuerza de la verificación, como en la producción de Patricia Nieto, Juan José Hoyos, Alberto Salcedo Ramos o Alonso Salazar).

La sombra de Orión, la más reciente novela de Pablo Montoya, se nutre de testimonios de victimarios —miembros de la policía y del cuerpo élite antiterrorista, y exintegrantes del Bloque Cacique Nutibara— que participaron en la Operación Orión (comuna 13, octubre de 2002), así como de familiares de desaparecidos. Explora la metáfora que es La Escombrera. Pedro Cadavid, personaje de otras obras del escritor santandereano, se mueve entre videos, archivos del Museo Casa de la Memoria, el informe ¡Basta ya!, material académico y audiencias de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), para habitar un mundo paralelo tan imaginado, planeado y visceral como la violencia.

Así mismo, la ficción es una verdad juguetona en la que Montoya convierte en hipérbole a algunos protagonistas: al alcalde Peralta, “un hombre bajo, engreído, […] le gustaba vestir trajes caros. Usaba collares de piedras preciosas, brazaletes dorados, relojes finos. Se rodeaba de modelos y reinas de belleza”. (¿O será que la hipérbole es el modelo real?).

La verdad de La sombra de Orión es el resultado de un proceso asociativo de un artista que elabora ideas a partir de las verdades que le arroja la realidad y la interpretación que hace de las mismas. Pero nunca es una verdad caprichosa ni inocente.

Su ficción es una pregunta mediada por la cercanía con los hechos reales y, a la vez, sedienta de distancia.

En medio del proceso creativo de una de sus obras, el bestseller escocés David Keenan reflexionó sobre la literatura británica y el conflicto de Irlanda del Norte: “¿Estábamos finalmente lo suficientemente lejos de los eventos de 1968-1998 como para empezar a convertirlos en ficción? ¿Es necesario que haya una especie de brecha cultural-histórica antes de que podamos interrogar al trauma?”. (El padre del escritor había crecido en Ardoyne, zona católica de Belfast, epicentro de la lucha).

El siglo XIX que vive en nuestra mente tiene notas de Schubert y Verdi. Imágenes de Renoir y Courbet. Escenas de Flaubert, Balzac y Tolstoi. Del mismo modo, es probable que la literatura colombiana esté cruzando un umbral similar al de la justicia transicional o la Comisión de la Verdad para transformar el relato oficial, el imaginario colectivo sobre víctimas y victimarios… la imaginación como una forma de justicia.

Conoce más

 

Lorenzo(2045)12 de febrero de 2021 - 11:31 p. m.
El pensamiento libre del mundo entero demostró que el golpe de Estado militar a S. Allende, Chile (1973) constituyó el primer experimento exitoso del neoliberalismo global en América Latina. Mutatis mutandis: Orión, impúdico correlato urbano de La Granja y El Aro, constituye previo experimento exitoso de la hybris del Establecimiento paisa a la Tragedia-Hidroituango. ¡Tenga, pa'que se entretenga!
Lorenzo(2045)12 de febrero de 2021 - 11:06 p. m.
La pelea, querida Ana, es contra algo más que la mentalidad neoliberal, que en su refertilizada globalidad generó una de las cepas más mortíferas del Establecimiento paisa. "Paisa" que antioqueño es otra cosa bien diferrente: la cepa de los Chicagos Boy's prendió fácil en los valles de Aburrá y San Nicolás (el 2º piso de la Tacita de Plata, domicilio alterno de los dómines habituados al verde...
  • Lorenzo(2045)12 de febrero de 2021 - 11:15 p. m.
    ...El Poblado); la mutación del virus friedmaniano (mesías del Chicago's boys) irrumpió con ímpetu fagocitario por el feudalismo de los señores que tienen apartacho en Medallo y finquita en el campo, adonde retirarse. Neoliberalismo Global+Feudalismo paisa devino terrorismo de Estado con la connivencia de los empresarios. Orión/Las Granjas/El Aro, por antonomasia: mucho GEA, compradores de buenaFe
Alberto(3788)12 de febrero de 2021 - 09:20 p. m.
Magnífica reseña, excelente análisis. Vivo en otra ciudad, pero con ese corto párrafo, no queda duda, "La hipérbole es el modelo real", Lupe... Gracias, Ana Cristina Restrepo. Pablo Montoya, excelso escritor.
Atenas(06773)12 de febrero de 2021 - 12:28 p. m.
Simpáticamente, estos exordios d poesia barata con q' suele arrancar AnaCris el común d sus escritos, me recuerda a un ameno profe d la U., quien antes d esperar la respuesta a cualq. pregunta suya advertía: "responda lejos d paja y mierda". Y así está esta al comparar procesos d paz tan disímiles d Ira versus Farc. Mermale a la paja, y d lo otro no sé.
  • Jorge(9730)12 de febrero de 2021 - 04:25 p. m.
    Atenas, le cabe razón. Usted es preclaro símbolo de sus "maestros".
  • Giordano(22627)12 de febrero de 2021 - 03:18 p. m.
    Mario, excelente respuesta a nuestro exótico greco-quimbaya
  • Mario(8676)12 de febrero de 2021 - 01:38 p. m.
    Sobre la verdad y la ficción hay cientos de ensayos que contienen tesis respetables, como las que expone la columnista ( no son exordios de poesía). La universidad donde estudió Atenas, con esa "clase" de profesores vulgares y sabihondos, no puede ser otra que algún centro de estudios de cualquier pelambre de la Atenas suramericana, o lo sacó de algún CD que encontró en cualquier basural
Lorenzo(2045)12 de febrero de 2021 - 06:44 a. m.
De modo pintoresco, por no decir provinciano, por diferentes y pretendidas semejanzas, de aquí y acullá, la burguesía valleaburreña "hermanó" a Medellín con Barcelona y Buenos Aires. Con los catalanes por JMSerrat y uno que otro profesor antioqueño que estudió arquitectura en esa provincia. Con Buenos Aires por Gardel y por el fútbol. Pero en la Bella Villa no se dan silvestres los Sábatos sino..
  • Lorenzo(2045)12 de febrero de 2021 - 11:01 p. m.
    ...los propagandistas de pueblito&bandeja paisas. Allí, el "empresariado" no cría dolientes como el escritor argentino; en cambio, se jacta de su "gobierno participativo" mucho antes de adueñarse de La Alpujarra y EPM. Se "hermana" más con la oligarquía chilena fiel a Pinochet, Kissinger y Friedman. Rockefeller exploraba el suelo porteño 7 años antes de Videla. En el trópico nadie vió a JC Turbay.
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