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«Es el ejercicio del poder sin rendición de cuentas […]. Es la comisión de delitos sin sanción. Aunque los principales responsables de la impunidad suelen ser los actores más poderosos de un país, por lo general sus víctimas son personas comunes y corrientes», así definen la impunidad los investigadores de Eurasia Group, expertos en riesgo político liderados por el reputado escritor Ian Bremmer.
La consultora publica el Atlas de la Impunidad, un ranking visual y analítico que califica a los países entre cero (menor impunidad) y cinco (máxima) puntos, de acuerdo con los datos de bases cruzadas. La medición se basa en cinco indicadores: «Rendición de cuentas de gobernanza», «Abuso de derechos humanos», «Explotación económica», «Conflicto y violencia» y «Degradación ambiental».
En 2024, los reyes de la impunidad fueron Siria, Yemen, Myanmar, Afganistán y Sudán del Sur. La campeona de las buenas prácticas fue Finlandia, seguida de Dinamarca, Suecia, Suiza y Noruega. Colombia no aguanta tanto frío. Su puntaje promedio de 2,5 la ubicó en el lugar 44 entre 170.
La impunidad y su vínculo con «los actores más poderosos de un país» arrojan imágenes inmediatas: Daniel Quintero, imputado por la Fiscalía General de la Nación y premiado con la Superintendencia de Salud por el presidente Gustavo Petro. O la del senador del Centro Democrático, Ciro Ramírez, impartiendo lecciones de legalidad en el Congreso, como si la condena por corrupción en su contra fuera una ficción. Del primero, se dirá «¡no está condenado!»; del segundo, «¡es apenas primera instancia!».
Concentrémonos en «Conflicto y violencia»: Haití, Colombia, Siria y México, lideran la lista de los más impunes, encabezada por el Congo. (Ver).
Impunidad y negacionismo son la fórmula presidencial del momento, más si se trata del conflicto armado…
Los acuerdos de La Habana cargan el estigma de la «impunidad». Nadie recuerda la negociación con el Comité del No al plebiscito: «Alrededor de 80 propuestas (tanto del documento del Centro Democrático como de propuestas del expresidente Andrés Pastrana y el Partido Conservador), el 90 % fueron incluidas en el Nuevo Acuerdo firmado». (Leer: revista Política y Estrategia” N° 129*).
Enfrentamos un panorama electoral con un señor que defendió a Eleonora Pineda, Rocío Arias, David Murcia Guzmán y Álex Saab, pero ahora sí promete cárcel para los criminales y sacar de «un plumazo» a la JEP; y con una señora que lleva casi una década clamando por el desmonte del tribunal de paz, pero ahora sí baja el volumen del vinilo rayado.
A la derecha vergonzante —cuyas ideas no se mueven al centro político ni con un cable de cuatro pulgadas— han adherido desde la indefinible Katherine Miranda hasta un demócrata liberal como Alejandro Gaviria, a sabiendas de que el proyecto político que hoy apoyan hizo hasta lo imposible por destruir los acuerdos de La Habana y ha protegido a quien «jamás la justicia ha demostrado nada en su contra». A Álvaro Uribe no lo puede tocar la JEP. En la Comisión de Investigación y Acusación lo investigó por «falsos positivos» su apadrinado Hernán Cadavid, congresista reelegido del Centro Democrático; así como el «presunto corrupto» Wadith Manzur, conservador (también reelegido), bajo medida de aseguramiento.
¿Por qué creerán que Andrey Betancur, Bertina Badillo y Osmaira Nieves Oñate, familiares de víctimas, intervinieron esta semana ante la Cámara de Apelaciones argentina, para insistir en la investigación del expresidente Uribe en virtud de la Jurisdicción Universal?
En el otro centro, se filan Juan Fernando Cristo y Ariel Ávila, expertos en los avatares de los procesos de paz y conocedores de la impunidad desprendida de la falta de método de la Paz Total (desde la parranda que es la cárcel de Itagüí hasta el desplazamiento masivo que pasó de 35.293 víctimas en 2024, a 70.284 en 2025; o el incremento de un 27 % en el reclutamiento de menores, según la Fundación Ideas para la Paz).
Y el señor puntero en las encuestas, quien ha sido víctima de la impunidad, hoy se vale del silencio como forma de negacionismo.
* Revista “Política y Estrategia” N° 129, 2017. Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (Chile). «Del plebiscito a la reforma: Movimientos políticos y cambios fundamentales a los acuerdos de paz en Colombia tras la victoria del No en el plebiscito de 2016», por Vicente Torrijos Rivera y Walter Arévalo-Ramírez.
