En noviembre de 1949, cinco campesinos —el menor, de nombre Abelardo— cazaron al tigre de Amalfi, un esquivo y «feroz carnicero» que devoraba reses en el nordeste antioqueño.
A lomo de mula, por caminos de herradura, el jaguar llegó a la plaza del pueblo donde fue exhibido como trofeo. Dos años después, nació otra criatura salvaje en Amalfi: Fidel, padre de los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar) y de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. En 1957, la cacería del segundo tigre coincidió con los primeros rugidos de Vicente. La manada Castaño Gil creció con Carlos —cuya mascota, un felino silvestre, fue su símbolo de poder—.
Las rayas de El Tigre que hoy acecha en las urnas han sido trazadas por su relación defensor-cliente con parapolíticos como Rocío Arias, Eleonora Pineda y Dieb Maloof. Pero ¿cuál es la fina raya que separa a Abelardo de La Espriella de Hernán Iñigo de Jesús Gómez Hernández, Hernancito, despojador de tierras y exasesor de los tres tristes tigres de Amalfi? De la Espriella habría intercedido para el pago de una deuda entre Gómez y el también paramilitar y despojador, Jesús Ignacio Roldán, Monoleche. Ana Cuesta, reportera de la revista Cambio, nunca obtuvo respuestas del candidato sobre esos vínculos.
En el libro Alex Saab: la verdad del empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Maduro (Planeta, 2021), Gerardo Reyes afirma: «El joven abogado llegó al mundo de las autodefensas de la mano de Hernán Gómez […] De la Espriella asesoró a la esposa de Gómez a raíz de un litigio que involucraba a Urapalma S.A., una empresa de palma africana que se convirtió en sinónimo de desplazamientos forzados en el Urabá antioqueño y Chocó. […] el tutor de Castaño consiguió que los paramilitares contrataran a De la Espriella con muy buenos honorarios para sacar adelante sus pretensiones jurídicas, indicó la fuente. El problema es que además de los honorarios, el abogado empezó a pedir donativos para otro tipo de cosas, según lo declaró a la Fiscalía el exlíder paramilitar y narcotraficante Juan Carlos Sierra, alias el Tuso».
Continúa Reyes: «Sierra aseguró que De la Espriella pidió a los líderes de las AUC $4.000 millones para arreglar a la Corte Constitucional a fin de que fallara en favor de un caso que garantizaba que los paras serían procesados por sedición». Describió a El Tigre como «un bandido».
Es apenas lógico que el candidato proponga el retiro de Colombia de la ONU, la OEA y la CIDH.
«No solo actores clandestinos e ilegales, sino también actores públicos y legales han usado la violencia y se han beneficiado de ella para hacer avanzar sus propios fines», es la premisa del libro Y refundaron la patria (Claudia López y otros, Ed. Random House, Nuevo Arcoiris, 2010) una compilación de análisis sobre los vínculos de violencia y poder en Colombia.
¿Por qué Antioquia es «la niña bonita» de esta selva?
En 2022, el departamento depositó 2’615.238 de los 19’643.695 votos de la primera vuelta presidencial. 521.161, por Rodolfo Hernández. Aunque arrasó en las urnas, Federico Gutiérrez no alcanzó a pasar a segunda vuelta, sólo ganó en Antioquia y los consulados. (Creemos, statu quo milenial de Medellín, apoya a El Tigre: los de siempre con «los nunca»).
En segunda vuelta, Hernández ganó en las dieciséis comunas. Por ejemplo, un 85 % de los votos de El Poblado optó por el «outsider» admirador de Bukele, el mismo que maquilló su ordinariez y cargos por corrupción (luego fue condenado) con una académica como fórmula vicepresidencial. ¿Su gran virtud? No ser de izquierda.
Alejandra Santamaría, antropóloga de la Universidad de Antioquia, escribió que el tigre de Amalfi «materializa lo que históricamente se venía construyendo en medio de la colonización antioqueña, a partir de la identidad antioqueña, de personas berracas, echadas para adelante».
La derecha más reaccionaria y moralizadora de Antioquia, no le pondrá las rayas a El Tigre a pesar de sus vínculos, sino por ellos.
Hoy voto por una mujer, defensora de los valores liberales y democráticos desde el periodismo, el senado, la alcaldía de Bogotá y la academia: Claudia López.