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Cada vez con mayor claridad identifico el momento en el que abandono un libro o una película: cuando aparecen personajes femeninos de otras épocas, encorsetados en sus vestidos pomposos, conversando como millennials en un café de Manhattan.

En un mundo acorralado por las tensiones entre la “corrección política” y la sed de “incorrección” de quienes con afán protagónico expresan “lo que nadie se atreve”, conquistamos la cumbre de la estulticia: el revisionismo literario.

La “desinfección” de algunas obras de Roald Dahl, clásico de la literatura infantil contemporánea, es una alerta para la producción intelectual; a pesar de que...

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