Escribir sobre la difícil movilidad es de Perogrullo. La movilidad es compleja y son muchos los temas que es necesario abordar y replantear.
Primero, hay improvisación y falta de prevención de posibles hechos, tal como sucedió en días pasados cuando chocaron en la Circunvalar dos volquetas por falta de frenos (¿revisión y control? ), lo cual ocasionó un caos de más de cuatro horas en la hora pico de la mañana, porque las grúas se demoraron en llegar.
Las motos, por otra parte, se han convertido en un dolor de cabeza, no sólo por la cantidad sino por su imprudencia, y aunque falta un medio de transporte masivo rápido y eficiente y la gente busca alternativas de movilización, es preciso que se establezcan normas de circulación y probablemente pico y placa. Podrían transitar junto con los ciclistas, ya que hay zonas, como la 11, que son poco utilizadas.
Igualmente, los buses, tanto públicos como privados, son otro problema. Primero, los buses privados aparecen casi todos como escolares, así hagan otros servicios, de esta manera pueden circular por áreas residenciales ocasionando trancones en vías pequeñas.
Los buses SITP no sólo ocupan los carriles asignados para su circulación sino que también circulan por otros carriles, causando congestión en la circulación y la movilidad de los carros particulares. Y si bien con estos se ha buscado organización en el flujo y los horarios, no existe otra alternativa de transporte en distintas zonas de la ciudad y se sobreocupan, convirtiéndose en un servicio peligroso física y humanamente.
La necesidad de un transporte masivo, como el metro, es inminente, pues los sistemas no dan abasto. El problema es que los cambios en el diseño tomarán un tiempo, y vuelve y juegan los estudios y la anunciada licitación tomará más tiempo. Mientras tanto es necesario revisar muchos de estos temas para mejorar la movilidad y la realidad en que vivimos.